Camino Primitivo

11 Etapas | 268 km

La esencia de peregrinar en estado puro

El Camino Primitivo es considerado como el más auténtico y de mayor calidad paisajística de todos los Caminos de Santiago. Se trata de una ruta profundamente intimista y solitaria que recupera el espíritu jacobeo de las primeras peregrinaciones. Un viaje para desconectar del mundo y adentrarse un sinfín de paisajes silenciosos enraizados en las más profundas tradiciones rurales.

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Información

El Camino Primitivo

El Camino Primitivo parte desde la ciudad de Oviedo y discurre por el interior occidental de Asturias, una de las zonas menos conocidas de la comunidad, cuya impresionante belleza no dejará indiferente a ningún caminante. Entraréis en Galicia a través del Alto do Acevo, a más de 1.000 metros de altura, llegando a la ciudad amurallada de Lugo y continuando vuestro recorrido hasta Melide, donde el Primitivo se une al Camino Francés, compartiendo tres etapas hasta Santiago de Compostela.

Pero atención, si estás planeando hacer el Camino de Santiago en su ruta primitiva deberás saber que no es ningún paseo. Cuenta con etapas extremadamente exigentes y grandes desniveles, sin apenas servicios en los que abastecerse. Por este motivo no es recomendable para principiantes o personas que no cuenten con buena forma física. Su dificultad se intensifica sobre todo en los meses más fríos, cuando las abundantes precipitaciones convierten algunos tramos del camino en verdaderos barrizales, por lo que tampoco es demasiado aconsejable para recorrer en bicicleta.

El camino Primitivo

¿Dónde comenzar la Ruta Primitiva?

El Camino Primitivo comienza en Oviedo, capital del Principado de Asturias y, al igual que casi todas las rutas jacobeas, tiene su meta en Santiago de Compostela. Estas dos ciudades están separadas por un total de 321 los kilómetros, de los cuales algo más de la mitad discurren por tierras gallegas. Generalmente se reparte en 14 etapas de entre 20 y 30 kilómetros, y para recorrerlo íntegramente necesitarás al menos disponer de 15 días.

Como hemos señalado anteriormente, esta ruta nada tiene que ver con otros caminos. El tramo asturiano es especialmente duro y sus grandes desniveles, insistimos, pondrán a prueba a más de un peregrino.

Aunque como ya sabréis, no es necesario recorrer la ruta primitiva al completo. Podéis comenzar desde donde queráis en función de los días de los que dispongais y vuestra capacidad física. Si decides no hacer este camino completo, la ciudad de Lugo es el lugar perfecto para iniciar tu ruta. Desde aquí, únicamente os restarán 102 kilómetros hasta Santiago repartidos en 5 etapas cómodas y sin grandes dificultades, aptas para cualquier persona.

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Etapas del Camino de Santiago Primitivo

Historia de la Ruta Primitiva

El Camino Primitivo recibe su nombre al ser considerada la ruta de peregrinación jacobea más antigua. Su origen es tan remoto que se encuentra dentro un período en el que leyenda e historia se funden siendo prácticamente imposible distinguirlas.

La historia de esta primitiva ruta comienza con el descubrimiento del sepulcro del Apóstol Santiago, en el año 830. Por aquel entonces, reinaba en Asturias el rey Alfonso II, apodado el Casto. Asturias era inquebrantable por los invasores musulmanos gracias a las importantes victorias bélicas, extendiendo su dominio territorial a las actuales Galicia y Castilla y León. Al enterarse de las noticias que llegaban desde Compostela, el monarca partió de inmediato desde su sede, Oviedo, con el fin de venerar los restos del santo. En el siglo IX, se declara al rey Alfonso II como el primer peregrino de la historia del Camino de Santiago.

Tras esta primera peregrinación, sucesores como el rey Alfonso III el Magno tomaron ejemplo y llegaron a Santiago de Compostela concediendo nuevos privilegios al santuario.

En el año 910, se traslada la capital del Reino de Oviedo a León. La catedral de Oviedo sufre un duro revés que se acentúa con la consolidación del Camino Francés por tierras leonesas. Pero los peregrinos que llegaban desde los Pirineos, descubren el desvío del Camino Francés hacia la catedral ovetense. Por aquel entonces la Catedral del Salvador y la Catedral de Lugo concedían un gran valor espiritual, por lo que muchos peregrinos optaban por desviarse. Entre los peregrinos fue muy célebre el dicho de “Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado pero no al Señor”.

Con el paso de los siglos, el Camino Primitivo perdió presencias, pero nunca dejó de tener peregrinos. En el siglo XIX, la decadencia fue casi total, al igual que en el resto de rutas jacobeas.

Pero a partir del siglo XX, se produjo un gran resurgir del Camino de Santiago y todas las rutas comenzaron a tener vida de nuevo. Gracias a un nuevo interés de las administraciones y asociaciones, se inició un gran trabajo promoción y acondicionamiento de las vías asturianas, se señalizaron las ruta y publicaron guías, se construyeron albergues y los servicios para peregrinos aumentaron de forma considerable.

Más de un milenio después del primer viaje del rey de Asturias, el itinerario primitivo es una magnífica opción para todos aquellos peregrinos que busquen una alternativa alejada de la masificación y el ambiente turístico de otras rutas.

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