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Samos, pequeño y pintoresco pueblo gallego, destaca por su antiguo monasterio y su entorno natural, rodeado de bosques y montañas, ideal para los amantes de la paz.
Es una de las etapas del Camino Francés.
Media etapa tranquila entre Triacastela y Samos por la variante que sigue el valle del río Oribio, entre robledales, castaños y aldeas de piedra. El premio llega al final: el monasterio de San Xulián de Samos, uno de los más antiguos de Occidente, que aún hoy alberga comunidad benedictina y se puede visitar. Diez kilómetros cómodos para caminar sin prisa y dormir a sus pies.