Hacer el Camino de Santiago en bicicleta no tiene nada que ver con los rodajes que podemos hacer habitualmente en nuestra localidad o las salidas con amigos algún fin de semana. La preparación física es muy importante y deberás seguir un entrenamiento específico para evitar que esta emocionante aventura se convierta en un suplicio. En este artículo te daremos las pautas básicas de entrenamiento para hacer el Camino de Santiago en bici.

Antes de entrenar, planificar

Como en todo viaje, hay que planificar. En este caso, peregrinar sobre dos ruedas, debes considerar distintas cosas. En primer lugar, como sabrás, si quieres conseguir la Compostela, deberás rodar los 200 últimos kilómetros de alguna ruta jacobea oficial. Con llegada a Santiago de Compostela tienes derecho a dicho certificado, y si llegas a Finisterre y/o Muxía, puedes conseguir la Finisterrana y/o la Muxiana. Para esto es necesario llevar la Credencial del peregrino, y si además quieres dormir en albergues públicos, disponer de ella es un requisito indispensable.

Dos bicis y un ciclista frente a la costa

Deberás elegir alguna de las rutas disponibles, la que más te apetezca, y en este artículo te las presentamos. Considera el número de etapas que quieras realizar, en función de la cantidad de kilómetros que estés dispuesto a pedalear cada día. La media habitual es de 60 o 65 kilómetros al día, aunque hay quien hace 50 kilómetros o incluso 90 kilómetros.

A entrenar: ¿gimnasio o no?

Sabemos que el gimnasio da pereza, pero una vez estés pedaleando por el Camino de Santiago agradecerás haber hecho ese pequeño esfuerzo de preparación. Es recomendable que consultes con el monitor o monitora del gimnasio las pautas de entrenamiento, nadie mejor que ellos sabrán asesorarte y guiarte en todo el proceso de preparación.

Vayas al gimnasio o no, lo ideal es encontrar una rutina que trabaje por completo el tren inferior y zona media. Reforzar la musculatura de las piernas te ayudará a proteger la articulación de las rodillas, que son las que más sufren a la hora de pedalear. Deberás trabajar tanto los cuádriceps como los isquiosurales y los glúteos, de manera que puedas estimular correctamente los principales músculos implicados en la generación de movimiento. Presta también atención al abdomen, las planchas frontales te vendrán bien para mejorar su función estabilizadora y conseguir un mayor equilibrio sobre la bici.

Es muy importante que la técnica de los ejercicios que sigas sea lo más estricta posible para evitar lesiones. Antes de entrenar dedica tiempo a calentar correctamente incidiendo especialmente en las rodillas, que es una de las articulaciones con más tendencia a lesionarse.

Salidas con la bicicleta

El entrenamiento en la bici también es importante. No es necesario ser un ciclista avanzado para hacer el Camino de Santiago en bici, pero es conveniente que hayas montado en bicicleta con anterioridad, sobre todo por montaña. Así, realiza salidas a la montaña con frecuencia para comenzar a habituar tu cuerpo a ese esfuerzo en las mismas condiciones en las que vas a recorrer el Camino.

Peregrino en bici en ruta

Si quieres seguir el trazado original de la ruta, ten en cuenta que el camino a veces no será llano y te encontrarás diferentes tipos de terreno, con piedras, gravilla, tierra, barro, etc. No obstante, bien es verdad que en ciertos tramos hay alternativas para las dos ruedas que no siguen el sendero de peregrinos a pie, pero siempre son pequeñas distancias que al final recuperarán el camino estándar.

Más consejos

Si eres un ciclista principiante, o no sueles coger mucho la bici, es importante asesorarse, y para ello puedes leer este artículo con muchos consejos para peregrinar en bicicleta. Tendrás que acostumbrarte a reaccionar diferente. Frenar antes en las bajadas, tener más cuidado en las curvas, apretar más en las subidas, y maniobrar con más pericia en los momentos complicados.

Es importante también decidir qué llevar. Si tienes pensado cargar tu equipaje en las alforjas, es recomendable que salgas a pedalear con ellas desde el principio. Puedes comenzar con poco peso para asegurarte que te desenvuelves bien e ir incrementando la dificultad poco a poco.

Ciclista en el Camino de Santiago

Muy importante es también qué bicicleta escoger. En este sentido, hay muchos modelos de bicicletas, siendo el más común la bicicleta de montaña. Sea cual sea la bici que lleves, y este consejo es una constante entre los ciclistas, asegúrate de que el sillín sea cómodo. Deberás elegir, ajustar y probar un sillín que no te dé problemas. Si eres un ciclista habitual, esto ya lo tendrás resuelto, pero si no es así, ten muy en cuenta que ha de adaptarse muy bien a ti, será tu compañero durante muchas horas de esfuerzo.

A rodar y a disfrutar

El Camino de Santiago en bicicleta es una forma de viajar muy agradable. Además de otros “bicigrinos”, encontrarás el habitual peregrino a pie, y en nombre de ellos te rogamos que lleves un timbre o alguna señal acústica para hacerles saber que les vas a adelantar. Todos cabemos en el Camino de Santiago, y todos lo hacemos más rico y especial.

¡Buen pedalear, bicigrino!