La Credencial es uno de los distintivos más importantes del Camino de Santiago,  simboliza el pasaporte del peregrino y lo acredita como tal. Es la prueba de que has realizado un mínimo de 100 kilómetros en cualquiera de las rutas del Camino de Santiago a pie o 200 kilómetros si vas en bici. Con ella podrás obtener tu Compostela en la Oficina de Acogida al Peregrino, en Santiago de Compostela 

¿Para qué sirve la Credencial?

Su funcionamiento es muy simple: Debéis rellenar la primera página con vuestros datos personales e ir colocando sellos a lo largo de las etapas, necesitarás un mínimo de dos sellos al día.  Os recomendamos también incluir el número de teléfono en caso de pérdida o extravío.

¿Dónde puedo sellar la Credencial?

Una práctica muy habitual en los peregrinos es coleccionar todos los sellos de los lugares por los que pasan a modo de recuerdo. Pero lo cierto es que únicamente necesitarás dos al día. Podrás encontrar sellos en lugares muy diversos, como en iglesias, ayuntamientos, monumentos, museos, bares, restaurantes, alojamientos, comercios.. cada uno tiene su propio sello y tan sólo tendrás que pedirlo. 

¿Quién emite la Credencial del peregrino?

Puedes conseguir la Credencial si acudes en persona a la Oficina de Acogida al Peregrino o en alguna de las muchas asociaciones jacobeas autorizadas por la Catedral para distribuirlas, como parroquias o Cofradías del Apóstol Santiago. También podrás conseguirla en los diferentes albergues y alojamientos que encontrarás a lo largo de la ruta. 

Asociaciones autorizadas en España

Asociaciones autorizadas en otros países

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Te recordamos que si ya has reservado tu Camino de Santiago con nosotros no tendrás que preocuparte de conseguirla, ya que te la enviaremos directamente a casa al realizar tu reserva. 

Historia de la Credencial 

En la Edad Media la Credencial del peregrino era utilizada como salvoconducto. Las guerras, la peste, la delincuencia y otros problemas hicieron que los caminos volviesen inseguros. Por este motivo las autoridades decidieron expedir este documento para que los peregrinos pudiesen transitar con seguridad por las rutas jacobeas, una tarea que además también llevaban a cabo los Caballeros de la Orden del Temple.

Países como Inglaterra también expedían permisos específicos que garantizaban la seguridad de los caminantes por su condición de peregrinos; algunos aprovechaban este estatus para realizar intercambios comerciales. 

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