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Desde Salamanca, la Vía de la Plata pone rumbo al norte y regala una de las jornadas más rodadoras del viaje: 66 kilómetros casi sin desnivel, entre pistas de tierra firmes y tramos junto a la carretera, con Calzada de Valdunciel y El Cubo de la Tierra del Vino —primer pueblo zamorano— como referencias. Después llegan las llanuras cerealistas, con muy poca sombra, hasta cruzar el puente de piedra medieval y entrar en Zamora por la calle del Puente.
Conviene madrugar y cargar agua de sobra: hay muchos kilómetros seguidos sin pueblos donde parar. La recompensa es un centro histórico medieval asomado al Duero, con el románico de Santo Tomé y San Juan de los Caballeros, el castillo, las murallas y el Mercado de Abastos, todavía vivo cada mañana. Esta jornada está incluida en la Vía de la Plata en bici desde Sevilla.
Una de las jornadas más rodadoras del viaje: 66 kilómetros casi sin desnivel, entre pistas de tierra firmes y tramos junto a la carretera, con Calzada de Valdunciel y El Cubo de la Tierra del Vino como referencias. Después, llanuras cerealistas con muy poca sombra hasta cruzar el puente de piedra medieval y entrar en Zamora, asomada al Duero. Madruga y carga agua de sobra.