Ahora que has decidido a hacer el Camino de Santiago seguramente te preocupa comenzar con el entrenamiento y saber si serás capaz de recorrer todos los kilómetros del Camino de Santiago que tienes por delante sin lesionarte. Llegar bien preparado físicamente es el primer paso para ampliar las posibilidades de conseguir tu objetivo y disfrutar al cien por cien de la experiencia. 

En este artículo te contamos las claves de un buen entrenamiento para que el Camino de Santiago se convierta en el mejor viaje de tu vida. 

¿Qué debo tener en cuenta antes de comenzar mi entrenamiento? 

Antes de nada, nos gustaría desvelarte un secreto: ¡Todo el mundo puede hacer el Camino de Santiago! Como amantes del Camino que somos, después de tantos años y tras haber conocido a tantos peregrinos.. podemos afirmarte que todo el mundo consigue llegar a Santiago, desde un niño pequeño, personas de la tercera edad, gente con enfermedades o necesidades especiales.. no hay barreras de ningún tipo. 

Por otra parte, el aspecto más importante a tener en cuenta antes de comenzar tu entrenamiento para el Camino de Santiago es la salud. Si sufres alguna patología o enfermedad lo mejor es que acudas a tu médico y sigas sus recomendaciones.

Primeros pasos del entrenamiento

Si eres una persona sedentaria y no estás acostumbrado/a a hacer deporte de forma habitual, comienza poco a poco. Comienza al menos unas 3 semanas antes, realizando diariamente caminatas cortas en terrenos llanos, aumentando progresivamente las distancias y la dificultad. 

Comienza a utilizar el mismo calzado que llevarás al Camino de Santiago para acostumbrar el pie. Si notas molestias  durante el entrenamiento o sientes que no es demasiado cómodo, busca otra alternativa hasta que encuentres tu calzado ideal. 

Ten en cuenta que las piernas son las que realizarán todo el esfuerzo, sobre todo las rodillas. Es importante entrenar los grupos musculares básicos para evitar fracturas o lesiones fruto de su debilidad. Te recomendamos realizar al menos 2 veces a la semana ejercicios para fortalecer piernas y glúteos. 

Aumentar la intensidad del entrenamiento 

Conforme te vayas sintiendo más cómodo/a y ganando fuerza, podrás ir aumentando la intensidad de tus entrenamientos. Camina por senderos rocosos, aumentando las distancias y las pendientes. 

Recuerda que el Camino de Santiago no es una competición, por lo que es muy importante seguir tu propio ritmo, sin prisas ni sobreesfuerzos. 

camina con tu mochila

Camina con tu mochila 

Si vas a realizar el Camino de Santiago cargando con tu propia mochila, lo ideal es que realices tus últimos entrenamientos con ella. Recuerda que lo ideal es cargar únicamente el 10% de tu peso corporal. Es decir, si pesas 70 kg deberías cargar únicamente 7 kg a tus espaldas para evitar lesiones. 

Otro factor que no debes pasar por alto es la sujección de la mochila a tu espalda. Recuerda que el peso debe caer sobre las caderas y no sobre los hombros, si es así tendrás una tortura constante durante todo el camino. 

Si realizas el Camino de Santiago acompañado de un pequeño amigo animal, recuerda siempre llevar lo necesario para su viaje

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No te olvides de preparar tu mente 

Mantener un equilibrio cuerpo-mente es un factor muy importante a la hora de comenzar tu entrenamiento. Debes prepararte mentalmente como peregrino. Recuerda que no son unas vacaciones al usual y no estarás tumbado en la playa  si no que durante días caminarás muchos kilómetros. 

Recuerda que “querer es poder”, así que libérate de todos los miedos y barreras, confía en ti y no te pongas límites. Te aseguramos que al terminar el viaje te sentirás orgulloso de ti mismo y completamente realizado. 

Durante el Camino ¿Qué debo tener en cuenta?

A continuación te facilitamos una serie de recomendaciones que debes tener en cuenta para que tu experiencia en el Camino sea lo más satisfactoria posible. 

1.- Planificar las etapas y los kilómetros que vas a recorrer cada día. No realices etapas muy largas si no estás completamente seguro de que vas a poder con ellas. 

2.- Evitar las horas centrales al salir a caminar. Especialmente en los meses de verano, salir temprano para intentar llegar a mediodía al final de etapa. 

3.- Hidrátate bien. En tu mochila no puede faltar una botella de agua, que podrás ir rellenando en las numerosas fuentes que encontrarás en el Camino. 

4.- Escucha tu cuerpo y descansa cuando te lo pida. Evitarás lesiones y disfrutarás más de la experiencia.  

5.- No estrenes calzado. Utiliza botas o zapatillas de deporte que hayas utilizado anteriormente para evitar ampollas y rozaduras. 

Calzado en el camino de Santiago

6.- Revisa que el material que lleves (mochila, calzado, bastón de senderismo..) esté en buenas condiciones. Evitarás tener que gastar dinero adicional reparándolo o adquiriendo uno nuevo. 

7.- Si lo crees necesario, utiliza bastones de senderismo. Te ayudará como punto de apoyo, aliviando tensión en las rodillas y evitando caídas. 

8.- Aliméntate bien. La alimentación es muy importante a la hora de realizar esfuerzo físico durante tantos días. 

9.- Descansa lo suficiente. Sabemos que estás de vacaciones y querrás exprimir al máximo el día. Regálale a tu cuerpo un buen descanso, a la mañana siguiente te lo agradecerá. 

10.- Sé realista. Un exceso de ambición y sobreesfuerzo puede causar lesiones. Se trata de disfrutar de la experiencia y que no se convierta en un calvario. 

Esperamos que éste artículo te haya ayudado a comenzar tu entrenamiento para el Camino de Santiago ¡Ánimo y Buen Camino!

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