El camino de Santiago con niños

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Si has hecho el Camino de Santiago sabrás que es un recorrido que suele impresionar mucho a los adultos. Esto no es algo que carezca de una razón ya que razones hay muchas, por ejemplo, sus paisajes, sus rutas de ensueño, sus iglesias etc.

No obstante, si es cierto que el camino tiene un fuerte componente cultural, al igual que religioso, y estas razones no suelen convencer en exceso a los más pequeños. De hecho, andar sin sentido en una generación que es cada vez más sedentaria se entiende como al poco lógico, es más, no se entiende.

Por ello, queremos ofrecerte una serie de consejos para que el Camino sea una opción divertida y atractiva para tus hijos, para que cuando lo hagan sea con buena disposición y así puedan disfrutar de la misma experiencia que tuviste tú en tu juventud. Sin embargo, lo primero que debemos preguntarnos es cuál es la edad a la que un niño puede empezar a hacer el Camino. Seguro que te interesará ¿Qué camino elegir?

 

¿Cuál es la edad mínima?

En primer lugar, conviene señalar que los pequeños no pueden hacer el recorrido que hace un adulto. Esto tiene como consecuencia dos cosas:

– No se pueden respetar las etapas originales, sino que hay que acortarlas. El camino puede llegar a tener etapas que duran cerca de los 40 kilómetros. Por este motivo, lo conveniente es acortarlas con el fin de que su cuerpo no sufra, un cuerpo que todavía no está formado.

– No se puede pretender distancias totales grandes. Un niño (es evidente) que no se puede meter una paliza de 200 kilómetros es una semana. No solo porque su cuerpo no esté preparado, sino porque esto hará que le coja tirria al senderismo. Hay que usar la cabeza.

En cuanto a la edad mínima no hay nada señalado. No obstante, debemos guiarnos por la prudencia y tener cabeza. El Camino debe ser una experiencia de disfrute, de descubrimiento. De nada sirve que el niño haga el camino enfadado y protestando. Muchos padres creen que obligando a sus hijos a hacer algo va a conseguir que se aficionen a ello. Esto no es así, al niño hay que convencerlo que lo que se va a hacer es realmente divertido. Una vez tengan buena disposición la magia del Camino de Santiago hará el resto.

 

El cuidado de los niños: fundamental para que el Camino sea una experiencia agradable

Es evidente que un pequeño no puede cargar con una mochila de gran peso. De hecho, ya hay movimientos en las escuelas para evitar que los pequeños carguen tanto peso en su espalda. Por ello, a la hora de realizar este recorrido no se le puede sobrecargar. Acabará con dolor de espalda, cansado y se preguntará por qué su padre le ha obligado a ello. Seguro que te interesará: ¿Qué llevar al camino de Santiago?

No obstante, no conviene que carguemos todo el peso nosotros, ya que esto le quitaría la sensación de esfuerzo y de que él se tiene que encargar de sus cosas, no nosotros. Por ello, es bueno que lleven algunos objetos (como, por ejemplo, su cantimplora) pero sin sobrecargarles.

Además, uno de los puntos más delicados que debemos proteger son sus pies. Los pies son el pilar fundamental de nuestro cuerpo pero no hacen milagros. Evidentemente, someterlos a un recorrido tan largo sin la debida protección es un suicidio. En el caso de los niños, el que les salgan llagas solo contribuirá a que desprecien el recorrido que sus padres le prometieron que iba a ser divertido.

En conclusión, tenemos que hacer todo lo posible para que el recorrido sea cómodo y accesible.

 

No aburrirles con centenares de visitas culturales

A los niños no les suelen gustar las visitas culturales, lo cual no implica que se deba renunciar a ellas en uno de los recorridos más culturales que existen. No obstante, el llevarles a centenares de iglesias no va a hacer que aprendan más, lo más seguro es que lo único que lograremos sean que se aburran y le cojan tirria a este mundillo.

La solución es sencilla: seleccionar lo más importante y repartidlo en varios días. Estar más de 3 horas al día viendo catedrales solo va a tener consecuencias negativas. Recuerda que, además, la cultura si se sabe vender bien puede ser una muy grata experiencia para ellos.

 

¿Cómo vencer a la playa, al parque de atracciones, al cine o a las videoconsolas?

Sinceramente, es una lucha que no podemos ganar limpiamente. Esto se debe a que estos placeres suelen ser, por norma general, más infantiles. Son más infantiles porque son experiencias muy intensas y rápidas, por lo que el estímulo es constante. En 5 minutos pasas de estar en una atracción a otra.

No obstante, en el Camino puede pasar media hora tranquilamente sin que pase nada (relativamente). Además, un paisaje bonito no puede competir con la emoción de una montaña rusa, es una experiencia más suave, más adulta.

Por ello, debemos utilizar dos estratagemas:

– En primer lugar, lograr que algún amigo suyo se venga al viaje: al igual que ocurre en el mundo de los adultos, un amigo es lo único que te puede sacar de un rato aburrido. No decimos que el Camino sea aburrido, pero recuerda que es algo diseñado para los adulto, algo más suave, por lo que habrá momentos en los que los niños se aburran un poco. Con un buen amigo suyo nunca se aburrirán.

– En segundo lugar, debemos jugar con las posibilidades que nos ofrece el recorrido. Por ejemplo, si hay un recorrido que transcurre por la playa hay que aprovechar para tener un día improvisado de playa. Sobre todo hay que tratar que los niños no consideren que están haciendo el recorrido por obligación, como si fuera un castigo.

 

En conclusión

Si sigues nuestros consejos el recorrido será todo un éxito. Además, tu hijo aprenderá a valorar más la naturaleza, lo cultura y el hacer las cosas por si mismo, el esfuerzo propio.

El camino de Santiago con niños

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2 thoughts on “El camino de Santiago con niños

    • CaminoSantiago says:

      Hola Blanca, claro que sí, el camino es una experiencia única y el que lo hace una vez quiere repetir siempre! Un saludo 🙂

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