¿Por qué hacer el Camino de Santiago?

Por qué hacer el Camino de Santiago

Seguro que más de una vez se te ha pasado por la cabeza hacer el camino de Santiago. Seguramente, tienes muchos [email protected] que han hecho el camino y te han repetido por activa y por pasiva: ¡hazlo, te va a encantar! La verdad es que a ti, se te ha pasado por la cabeza hacerlo, pero tampoco entiendes a qué viene tanta euforia colectiva con el tema. Probablemente piensas: “seguro que está bien, pero tampoco creo que sea para tanto”.

Si eres un escéptico, en este post vamos a mostrarte porqué hacer el camino de Santiago mola. Ten cuidado, ¡corres el riesgo de quedar prendado de la magia del camino!, ¡comenzamos!

El sentimiento peregrino

 

Ese sentimiento o aura que flota en el aire, la “buena vibra” del camino. El camino tiene un aura mística y de buen rollo, que hace que todas las personas que peregrinan sean socialmente maravillosas. Te empaparás de actitudes positivas y conocerás a muchísima gente.

En un plano más trascendental, el hecho de emprender este viaje considerado por muchos: “de introspección”; te hará desarrollar unos valores y una forma de vida mucho mejor para tu bienestar personal. En el camino se aprende a valorar lo necesario, ni más, ni menos.

La solución a nuestro torbellino mental cotidiano

 

Si eres de los míos, seguro que entre semana vas corriendo de un lado a otro con el tiempo pegado. Entre el trabajo, la familia, las obligaciones, los recados… apenas sacamos tiempo para nosotros mismos. Es frecuente tener siempre la cabeza dando vueltas sobre algo que debemos hacer.

Los que practican deporte, saben que esa hora al día de salir a correr o ir al gimnasio es la válvula de escape diaria. ¡Pues imagina esto elevado a la quinta exponencia! En esta aventura la propuesta es clara: una semana de desconexión absoluta, caminando en medio de la naturaleza. Sin duda, una liberación mental y un antídoto contra el estrés. De hecho, muchas personas hacen el camino de Santiago para buscar la respuesta a algo que se plantean o para tomar una decisión importante. Es una experiencia muy buena para ordenar las ideas. Y de paso, ¡aprovechas y te pones en forma!

”Caminante no hay camino, se hace camino al andar” Y andando, vamos ordenando nuestros pensamientos.

Abrazo al final del camino

 

Nuestra querida naturaleza

 

¡Ay! Y que decirte sobre el contacto con la naturaleza. Si vives en una ciudad seguro que la echas mucho de menos. Imagina una semana despertándote con el canto de los pájaros, el maullido de algún gatito o el agitarse de los árboles al viento. ¡Eso si que es vida [email protected]!

Después, el hecho de poder invertir el día entero en caminar por la naturaleza y por pequeños pueblos rurales, será sin duda un lujo para tus sentidos. Si eres amante de la fotografía, ya puedes llevar contigo unas cuantas tarjetas de memoria, ¡lo vas a gozar con los paisajes!

Del místico al religioso

 

¿Y tú que clase de peregrino vas a ser? Hay muchos tipos de peregrinos, gente motivada por diversas aspiraciones que emprende camino. He aquí la riqueza de la aventura, te aseguramos que vas a aprender muchísimo de toda la gente con la que te encuentres. ¡Bendita diversidad!

 

Lo místico del camino

 

”Love is in the air, nananananananaaaa”

 

¿Y si te digo que hay muchísimas personas que encuentran al amor de su vida en el camino? A lo mejor hasta te enamoras, o sino seguro que algún enamoramiento pasajero habrá. Ya ves, todo ventajas es esto ¿eh?

 

Podría seguir escribiendo un post de millones de palabras sobre porqué hacer el camino, pero creo que ya te haces una idea de lo que mola ¿no?. Muy probablemente, el Camino de Santiago es una de esas experiencias que todo el mundo debería vivir al menos una vez en la vida. Si te animas a llevarla a cabo con tu amigo peludo, aquí encontrarás toda la información.

Así que ya sabes, coge una mochila, encuentra tu camino y de paso, si lo necesitas, encuéntrate a ti mismo. A lo mejor te sorprende lo que encuentras. 

¡Buen Camino peregrino!