Ruta de la Plata en Coche • Naturaleza, cultura y gastronomía

La autovía A-66, conocida como autovía de la Ruta de la Plata, recorre de sur a norte o de norte a sur la parte la parte Oeste de España, arrancando en Sevilla y llegando hasta Gijón a lo largo de 810 kilómetros.

El nombre de Ruta de la Plata le sobreviene por la antigua Vía de la Plata, una calzada romana que cubría el trayecto desde Mérida (Emerita Augusta) en Badajoz hasta Astorga (Asturica Augusta) en León y que sirvió de vía comercial y de expansión cultural para el Imperio Romano.

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¿Por dónde pasamos en coche por la Ruta de la Plata?

Nuestro viaje a través de la Ruta de la Plata en coche arranca en el norte peninsular y nos va a llevar a conocer cuatro comunidades autónomas: Asturias, Castilla y León, Extremadura y Andalucía.

Serán muchos los pueblos y ciudades que podamos visitar en nuestro camino por la Ruta de la Plata, seremos nosotros los que decidamos en cual detenernos y cual dejar para otra ocasión. Sea como fuere, en toda esta Ruta de la Plata nos empaparemos de cultura, gracias a las ciudades y vestigios romanos que vamos a visitar, naturaleza, con paisajes inolvidables, y gastronomía, con los deliciosos platos y caldos que vamos a degustar.

¿Qué ver en Asturias en esta Ruta?

En los 76 kilómetros de ruta que podemos hacer en Asturias, la más corta de todas, son varias las localidades que podremos visitar, en cada una de ellas descubriremos la cultura, historia, gastronomía y naturaleza. Arranquemos nuestro viaje por la Ruta de la Plata en Asturias.

Gijón: además de disfrutar de su famosa Playa de San Lorenzo, podremos sumergirnos en los más de 2.000 años de cultura romana visitando el Parque Arqueológico de la Campa de Torres, datado del 490 a.C., la Villa Romana de Veranes o las termas de Campo Valdés, un edificio del siglo I d.C. No nos olvidamos de la Gijón más actual con su precioso barrio pesquero de Cimavilla donde el Palacio Revillagigedo y la colegiata de San Juan Bautista, datada del siglo XVIII, la casa natal de Jovellanos, el Palacio de los Jove Huergo y la capilla de la Trinidad nos esperan. Antes de partir, iremos a disfrutar de la escultura de Eduardo Chillida, ‘Elogio del Horizonte’ en el Paseo de San Lorenzo, visitaremos el Acuario y el Jardín Botánico para finalizar nuestra estancia gijonesa.

Llanera: de los vestigios romanos que podemos encontrar en esta zona destacan aquellos que encontramos en el Museo Arqueológico Provincial: el ara a los Lares Viales y el mosaico. Disfrutaremos del Palacio de Villanueva del siglo XVII, San Cucao y la Torre de los Valdés del siglo XIVy el Palacio del Marqués de San Antolín en Sotillo de Villabona, todos declarados Bien de Interés Cultural.

Ribera de Arriba: aquí vamos a disfrutar de Picullanza, un tramo de la vía romana que sirvió como parte del Camino de Santiago. Además visitaremos el Centro de Interpretación del Hórreo y su conjunto de 47 de estas edificaciones. Varias rutas nos esperan como la de Soto Rei a Fuso la Reina o la de El Llosallin a Bueño.

Mieres: La vía romana de La Carisa en su paso por Ujo, el Ara votiva de Lucio Corona, el Ara de Nimmedo Seddiago y la estela Gayo Sulpicio, todas ellas en el Museo Arqueológico Provincial. Mieres posee además un encanto especial con edificios del siglo XVII como la Casa Duró o el Palacio del Marqués de Camposagrado. Su iglesia románica de Santa Eulalia de Ujo del siglo XII merece una visita al igual que los palacios barrocos de Santullano, Cuna y Cenera y Figaredo.

Aller: La vía y el campamento romano de La Carisa, éste último en el Pico Curriechos y el Ara votiva de Júpiter en la iglesia de San Vicente de Serrapio son los vestigios romanos que vamos a encontrar en esta zona. Lo más espectacular de Aller son sus paisajes en los que las montañas y el verde de sus bosques nos atrapa. No dejes de visitar la cascada de Xurbeo y el Monumento Natural de Foces de El Pinto.

Lena: Además de la vía romana de La Carisa, en el Museo Arqueólogico Provincial veremos el Mosaico de Memorana. En Lena merece la pena acercarse a ver las estructuras funerarias de la época neolítica en el Alto La Cobertoria. El dolmen de Mata’l Casar de la Edad del Bronce y los restos arqueológicos de la villa de Mamorana, son visitas obligadas de esta zona junto con la belleza de sus paisajes naturales.

¿Qué ver en Castilla y León?

La etapa más larga de nuestro viaje por la Ruta de la Plata es la que nos lleva por tierras castellanoleonesas a lo largo de 330 kilómetros. Serán grandes y señoriales ciudades como León, Zamora o Salamanca las que podemos visitar pero los pueblos y comarcas harán de nuestro viaje una gran aventura.

Pola de Gordón: el Valle del Río Casares y la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga ya merecen una parada en esta zona. Su hayedo de Ciñera, con un haya catalogada como árbol singular de España, es una maravilla natural que hay que conocer. Además, los restos de la calzada romana en Buiza y el Ara romana de la ermita de San Lorenzo y, la iglesia se Santa Cristina de Lena del siglo IX que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

León: esta ciudad es pura historia y un lugar magnífico para pasar un fin de semana. La muralla y las criptas romanas, los miliarios en el Museo de la ciudad, la impresionante y bellísima Catedral gótica de Santa María de León del siglo XIII con sus coloristas vidrieras en las que destacan sus rosetones, la Casa Botines de Gaudí, el palacio de los Guzmanes, su Plaza Mayor y la del Grano… son tantas cosas las que esconde León que tienes que descubrirlas.

La Bañeza: son varios los museos que nos esperan en esta comarca, entre ellos el de las Alhajas, enmarcado en la Vía de la Plata. También el Centro de Interpretación de las Tierras Bañezanas, la Ruta del Oro en Castrocontrigo, la Calzada del Obispo, el Puente de la Vizana o el Museo de la Alubia, producto con Indicación Geográfica Protegida (IPG), que debemos probar, son visitas obligadas en esta parada de la Ruta de la Plata en coche.

Benavente: de los vestigios romanos que encontramos en la zona, aquí destaca el campamento romano de Petavonium en Rosino de Vidriales y el aula arqueológica de La Corona-El Pesadero en Menganeses de la Polvorosa. En la ciudad descubriremos la Torre de Caracol del siglo XVI que se ha reconvertido en Parador Nacional, el hospital de la Piedad con su fachada renacentista, el ayuntamiento neoclásico y las iglesias de Santa María de Azogue y de San Juan de Mercado.

Zamora: las cabañas de Sayago, los mosaicos romanos conservados en el Museo de Zamora, las fuentes y pilas de estaño en Almaraz, la estela funeraria y el verraco romano de Muelas del Pan y la estela funerario de Villalcampo son los vestigios romanos de esta zona. En Zamora destacan la Catedral del románico del Duero con una cúpula inspirada en las bizantinas y las numerosas iglesias románicas como La Magdalena, San Cipriano, Santiago del Burgo o Santa María de la Horta. El casco antiguo, de entre los siglos XI y XIII, con miradores sobre el río Duero nos dejarán estampas maravillosas al atardecer.

Salamanca: no podemos dejar de parar en esta preciosa ciudad donde la cultura, la historia y el bullicio estudiantil se unen. Son muchos los monumentos que podríamos ver en la ciudad charra pero nos quedamos con su imponente Plaza Mayor, la Casa de las Conchas, las dos catedrales, la nueva y la vieja, la Universidad donde buscaremos su famosa rana, la Casa Lis, la Clerecía o el Convento de San Esteban.

Guijuelo: esta localidad, famosa por la calidad de sus jamones ibéricos que, por supuesto, no podemos dejar de probar, posee una zona de calzada romana y un parque interpretativo de la Calzada en Fuenterroble de Salvatierra además del Miliario de Valdefuentes de Sangusín y Valverde de Valdelacasa. Visita en Guijuelo el Museo de la Industria Chacinera y disfruta de los paisajes que nos ofrece las sierras de Béjar, Gredos y Francia.

Béjar: la calzada romana, el puente y los miliarios de la Malena y el Palacio Ducal y el Bosque, éstos del siglo XVI declarados Bien de Interés Cultural, junto con el conjunto formado por las murallas medievales, la Plaza Mayor, la iglesia de El Salvador, la de Santa María la Mayor y varias esculturas, son razones suficientes para visitar esta localidad. Destacan la Plaza de Toros más antigua de España, datada de 1711, y los museo Sacros y de Mateo Hernández como visitas culturales muy interesantes.

¿Qué ver en Extremadura?

Con 300 kilómetros dentro de la Ruta de la Plata encontramos ciudades y pueblos en los que Roma sigue muy viva. Mérida es, sin duda, el epicentro de este tramo en el que seguimos la Vía de la Plata pero por el camino vamos a encontrar muchos pueblos y ciudades que nos van a entusiasmar.

Los imprescindibles en la provincia de Cáceres

Baños de Montemayor: del siglo I encontramos las termas y la calzada romana y el puente del cubo. Las ermitas del Calvario y del Humilladero del siglo XVIII y las iglesias del siglo XVI y XV de Santa María de la Asunción y Santa Catalina junto con los Centros de Interpretación de la Vía de la Plata, de la Molinería, de la Artesanía del Castaño y del Termalismo, harán de esta parada un gran descubrimiento. Si quieres terminar muy relajado, prueba algún circuito en el balneario.

Hervás: enclavado en plena naturaleza, como salido de la propia tierra, en este precioso pueblo no puedes perderte el barrio judío y el museo Pérez de Comendador-Leroux y las iglesias de Santa María de Aguas Vivas, el que fuera convento y ahora es iglesia de San Juan Bautista. Además su puente medieval, y las columnas templarias junto con el Museo de la Automoción harán que pasemos una jornada inolvidable.

Plasencia: una ciudad llena de cultura y naturaleza merced esto último a Los Pinos, una de las múltiples zonas verdes con gran diversidad de aves que encontraremos en la localidad cacereña. Las catedrales vieja y nueva nos trasladan a un viaje que comienza en la primera en el siglo XIII y termina en la segunda en el XVI; el Palacio Episcopal, el Centro de Interpretación Medieval, el Palacio de Mirabel o el de Monroy y varias de sus iglesias, como San Nicolás, San Martín o la Ermita de Nuestra Señora del Puerto, nos regalan historia y cultura a partes iguales.

Casar de Cáceres: no podemos dejar de parar en esta localidad en la que su famosa Torta del Casar, un queso con Denominación de Origen Protegida, hará las delicias de cualquier paladar. Pero no sólo por esto, que ya es mucho, deberemos parar aquí. La calzada romana, los restos de miliarios en la ermita de Santiago y en el antiguo camino de la Vía de la Plata junto con la iglesia de Nuestra Asunción en la que disfrutaremos de la belleza de su retablo, declarado Bien de Interés Cultural, completarán nuestra visita.

Cáceres: una de las ciudades españolas en la que disfrutaremos de la mezcla cultural que las distintas civilizaciones le han otorgado a lo largo de los siglos. Fundada por los romanos, en su casco antiguo vamos a ver representado el estilo gótico y el renacentista, con la muralla morisca rodeando la ciudad y su treintena de torres con las cigüeñas como espectadoras de lujo. Vale la pena ver la Torre de Bujaco, el Museo de Cáceres, la Catedral gótica de Santa María y el Palacio de los Golfines de Abajo, una casa fortaleza muy especial.

Aldea del Cano: además de la iglesia de San Martín y la festividad de El Tuero los días 15 de agosto y 24 de diciembre, el Aldea del Cano encontraremos un miliario y las prensas olearias gracias a las cuales se obtenía el aceite.

Los imprescindibles en la provincia de Badajoz

Mérida: llegamos a la ciudad emblema de esta Ruta de la Plata: Emerita Augusta. En ella encontramos muchas ‘méridas’ en una sola, la romana, la visigoda, la árabe, la medieval y la actual. De la romana se conservan el famoso teatro y anfiteatro, el circo, el acueducto, el templo de Diana, el Arco de Trajano, termas o el Museo Nacional de Arte Romano. La basílica de Santa Eulalia o el Xenodoquio representan la Mérida visigoda mientras que la árabe queda patente con la alcazaba. Mérida, una ciudad para perderse en cada uno de sus calles para la que te recomendamos que dediques un par de días.

Los Santos de Maimona: el eje central de este pueblo es su iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles del siglo XVI, el Palacio de la Encomienda del siglo XVI y la ermita de San Lorenzo junto al hospital-convento de la Purísima Concepción. No debes dejar de visitar el monumento el Capricho de Cotrina que nos recuerda a la Barcelona de Gaudí.

Zafra: alrededor de la localidad encontraremos diversos restos romanos, muchos otros los veremos integrados en los edificios del propio pueblo. Impresionante resulta el Palacio de los Duques de Feria del siglo XV o la colegiata de La Candelaria donde encontraremos una excepcional colección de cuadros de Zurbarán. Las plazas Grande y Chica unidas por el Arquillo del Pan, la puerta de la muralla y sus iglesias, ermitas y museos hacen de Zafra una parada indispensable.

Calzadilla de los Barros: sólo por contemplar el retablo gótico mudéjar de la Parroquia del Divino Salvador de los siglos XV y XVI, declarado Monumento Histórico Artístico de Carácter Nacional, la parada es obligada. No te olvides de y comer una caldereta de cordero regada con los vinos de la Tierra de Barros.

Fuente de Cantos: aquí visitaremos el poblado prerromano y disfrutaremos de los yacimientos Castillejos I y II que nos acercan la historia desde el neolítico hasta la época imperial. El arte religioso con numerosas iglesias y ermitas desde el siglo XV hasta el XVIII es otro de los alicientes para disfrutar de esta zona.

Montemolín: la necrópolis romana de Val de Cuerna y un capitel corintio que ahora sirve de pila bautismal en la iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, son los vestigios romanos de esta zona. La ermitas pueblan Montemolín, todas ellas del siglo XV, Santos Mártires San Fabián y San Sebastián, San Blas y San Benito y podremos ver el puente medieval de Gallicanta y las casas solariegas en las que destacan los escudos nobiliarios junto con su Castillo. No dejes de probar los platos de caza y algunos dulces como las perrunillas, los gañotes o las flores.

 

¿Qué ver en Andalucía?

Llegamos a tierras andaluzas para recorrer el último tramo de 115 kilómetros en el que nos esperan dos ciudades, Carmona y Sevilla. En ambas percibiremos la presencia de los romanos y disfrutaremos de sus construcciones, muchas de las cuales han traspasado nuestras fronteras.

Carmona: el eje principal de esta localidad es la vía Augusta donde, además, disfrutaremos de la necrópolis, un conjunto en el que destacan las tumbas del Elefante y de Servilia, su anfiteatro del siglo I a.C., la Plaza Arriba que formaba parte del foro romano, varios mosaicos en el Ayuntamiento, la puerta de Córdoba o el Puente Romano. Destaca Santa Clara, un convento mudéjar del siglo XVI y la iglesia de San Pedro con la ‘Giraldilla’.

Sevilla: llegamos al final de nuestra particular Ruta de la Plata y no hay mejor fin que terminar en Sevilla. Allí, de la época romana, la que nos ha guiado hasta la capital hispalense, encontramos la Casa Pilatos, el Palacio de Lebrija y el de Dueñas, las piedras romanas de La Giralda, las columnas de la Alameda de Hércules, el templo de la calle Mármoles y los restos del acueducto de los Caños de Carmona. En Sevilla encontramos la Catedral y la Giralda, el Real Alcázar y el Archivo de Indias, tres monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Además de esto, un paseo por la ciudad nos llevará por sus calles llenas de solera hasta la Real Maestranza, la Torre del Oro o la Plaza de España. Un final de trayecto con el Guadalquivir como testigo mudo del paso de civilizaciones por esta bella ciudad andaluza.

Información práctica

Para terminar, os dejamos un archivo que os podéis descargar con toda la información de cada una de las ciudades y pueblos de esta Ruta de la Plata, sus fiestas, comidas típicas y compras que podemos hacer.

Además, en este apartado os dejamos un enlace directo al mapa de la Ruta de la Plata con las ciudades y pueblos que podemos visitar y sus oficinas de turismo.

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