Carlota Valenzuela es una joven granadina que el pasado 2 de enero de 2022 se puso las botas para caminar los miles y miles de kilómetros que separan Finisterre de Jerusalén, en Tierra Santa. En sus palabras, “es salir del fin para llegar a donde todo empezó”. Una peregrinación que realizará a pie, excepto cuando geográficamente sea imposible y deba tomar barcos, por supuesto. Un camino que hará sola, aunque acompañada de un valioso bagaje espiritual para avanzar en su fascinante peregrinación.

Una chica de 29 años peregrinando sola a Jerusalén desde Finisterre

Y con mucho poder. Con un doble grado de Derecho y Ciencias Políticas, un MBA en Comercio Exterior y un buen puesto de trabajo en una gran multinacional, muchos se preguntarán qué necesidad tiene la valiente Carlota de hacer este alto de un año en una vida, una especie de año sabático como se hacía en el Grand Tour del siglo XVIII, antecedente del concepto de Turismo actual.

Carlota Valenzuela saliendo de Finisterre

Veamos cómo aborda, tanto desde la logística como desde su vertiente espiritual, esta peregrina que, como muchas otras como la monja gallega Egeria, que también anduvo por Tierra Santa, fueron peregrinas protagonistas en femenino del Camino de Santiago.

Ya lo decía San Pablo, “los designios de Dios son insondables y sus caminos inescrutables”

Ésta parece la motivación que tiene Carlota Valenzuela, una chica que tras peregrinar este año a Santiago de Compostela con sus padres, ha decidido unir Finisterre con Jerusalén. Empieza fuerte el año esta joven con su iniciativa, que como dice ella, “es lo que ha puesto Dios en mi camino para mi futuro más próximo. No persigo un objetivo concreto, ni lo hago por una promesa o para encontrar respuestas una vez allí, simplemente me pongo a disposición de Dios y que el camino me vaya trayendo lo que sea”.

Un camino entre Europa y Asia, con un salvoconducto

Así, la valiente Carlota ya ha comenzado su aventura. Tras pedir un año de excedencia en su empleo, pretende llegar a Jerusalén antes de que acabe el año, en un peregrinaje que une Europa y Asia a través del Camino de Santiago de Finisterre y Muxía en sentido inverso que le llevará a Santiago de Compostela. De ahí, y siempre en sentido contrario, tomará el Camino de Santiago del Norte para llegar a Francia. Tras pasar los Pirineos se adentrará en Italia y llegará a Roma, para luego continuar por los Balcanes y embarcarse en Grecia y posteriormente en Chipre para llegar a Jerusalén.

El skyline de Jerusalen

No viaja sola, pues el obispo auxiliar de Madrid le ha firmado una carta a modo de salvoconducto en la que se exponen sus beatas intenciones. “Voy tranquila porque también tengo ese respaldo”, explica Carlota, “aunque tengo que confesar que sí tengo algunos miedos, sobre todo por el hecho de ser mujer en algunos territorios en los que voy a estar”. Es de comprender esta inquietud de la joven granadina, a quien su madre le aconsejaba ir a Jerusalén en avión y le preguntaba “¿por qué peregrinar?”; la respuesta de Carlota fue rotunda: “eso era lo que Dios había puesto en mi corazón”.

Una aventura en tiempo real

Con esta iniciativa realizará una peregrinación de unos 6.000 kilómetros a través de más de una decena de países, con seis kilogramos a la espalda y muchos amigos en el corazón. Carlota tiene previsto ir compartiendo sus vivencias en el blog “Proyecto Finisterre Jerusalén” donde podremos saber cómo va su travesía. Estará muy activa en el camino y en las redes sociales, y la podremos seguir también a través de su perfil en Instagram @finisterreajerusalen, donde nos explica cómo, si queremos, podemos ayudarla, sobre todo en el tema del alojamiento.

Carlota Valenzuela ha decidido ponerse en camino y se entrega a la Divina Providencia para, en sus palabras, “vivir la vida sin perderse nada de Dios”. Una experiencia, la suya, de la que estaremos muy pendientes y esperamos contar su llegada triunfal a Jerusalén, donde todo comenzó.

Ahora más que nunca, un ¡ultreia et suseia para ella!