La Indulgencia Plenaria, un “borrón y cuenta nueva” para el peregrino

12 octubre, 2026

La indulgencia plenaria es la remisión total de la pena temporal por los pecados ya perdonados. Te contamos su historia y qué hay que hacer para ganarla en Santiago durante el Año Santo 2027: visitar la Tumba del Apóstol, rezar, confesarse y comulgar.

El Obispo entrando por la porta santa

El término indulgencia viene definido por la RAE en su primera acepción como "facilidad en perdonar o disimular las culpas o en conceder gracias". En otras palabras, se trataría básicamente de la capacidad que las personas o instituciones tienen de perdonar. En el contexto religioso, la Oficina del Peregrino la explica como la remisión total ante Dios de la pena temporal debida por los pecados ya perdonados. Es decir, no es un perdón de los pecados en sí (eso corresponde a la confesión), sino un auténtico borrón y cuenta nueva para el creyente.

La Indulgencia Plenaria en el Año Santo

En Santiago de Compostela, este perdón se obtiene de forma plena y regular en cada Año Santo o Jubileo Compostelano, que se celebra cada vez que el día del Apóstol, el 25 de julio, coincide en domingo. Eso ocurre con una cadencia de 6, 5, 6 y 11 años: después de 2027, los siguientes serán 2032, 2038 y 2049.

Además de estos años santos regulares, la autoridad eclesiástica puede conceder años jubilares extraordinarios o ampliar los existentes. Así ocurrió con el Año Jubilar de la Misericordia de 2016 o con la prórroga del Año Santo 2021 hasta 2022 tras la pandemia, ambos decididos por el Papa Francisco.

La historia de este acto de perdón

El antecedente histórico de este acto de perdón se remonta a la tradición judía y sus años jubilares, que buscaban la purificación y la vuelta al estado natural y equilibrado de las cosas, es decir, devolver al hombre a la inocencia original con la que fue concebido por Dios. Se trataría, en una palabra, de un renacer.

En la tradición cristiana debemos remontarnos al siglo XI, cuando estas acciones de perdón no se concedían porque alguien hubiera peregrinado o fuese un año santo, celebración que en aquel momento aún no existía. Las indulgencias eran otorgadas originalmente por la voluntad e iniciativa de los papas, motivados por alguna buena acción que alguien o algún colectivo realizase. Es el caso, por ejemplo, de la otorgada por el Papa Urbano II en 1095 a los fallecidos en camino a la primera Cruzada en Tierra Santa. La más antigua conocida, ofrecida por el Papa Alejandro II en 1063, vino motivada también por la lucha contra los musulmanes.

Manuscrito medieval iluminado con caballeros a caballo y texto en francés antiguo

Manuscrito medieval de la época de las grandes peregrinaciones

Las primeras indulgencias plenarias: Roma y Santiago de Compostela

Sea como fuere, las indulgencias plenarias quedaron ligadas a la creación de los años santos. En el caso de Roma, en el año 1300, el Papa Bonifacio VIII inauguró el primer jubileo romano para los romeros en peregrinación a Roma, con generosas concesiones de perdón. En el caso de Santiago de Compostela, según la tradición, el Año Santo Compostelano se remonta al siglo XII, a los papas Calixto II y Alejandro III (bula Regis aeterni, de 1179), aunque los primeros años santos documentados con seguridad son del siglo XV. No obstante, ya en el siglo XII el papado otorgaba, sin ser año santo, indulgencia a los peregrinos que fallecían en la ciudad. Incluso el osado arzobispo Diego Gelmírez la concedió a quienes luchasen contra los musulmanes.

Como vemos, en algunos casos parece que se trataba de una contrapartida, una especie de retribución a los fieles por servicios prestados a la Iglesia. Otra motivación para otorgar indulgencias plenarias pudo ser el efecto atracción que implicaba: los fieles se veían llamados a viajar a los lugares santos. En el caso de Santiago de Compostela, con el declive de las peregrinaciones a partir del siglo XVI, las indulgencias fomentaron de alguna forma la llegada de peregrinos a la ciudad, reavivando el tránsito por los distintos caminos a Compostela. Digamos que, gracias a la indulgencia plenaria, ha pervivido la tradición de peregrinar.

Y hoy en día, ¿cómo se obtiene?

Según el Arzobispado de Santiago y la Oficina del Peregrino, para obtener la indulgencia plenaria en el Año Santo hay que tener el propósito sincero de apartarse del pecado y cumplir estas condiciones:

  • Visitar la Tumba del Apóstol en la Catedral de Santiago y rezar allí, al menos un Credo y un Padrenuestro.
  • Pedir por las intenciones del Papa.
  • Confesarse, en los quince días anteriores o posteriores a la visita a la Tumba.
  • Comulgar, preferiblemente el mismo día de la visita.

Asistir a misa es muy recomendable, pero no es un requisito. Y la indulgencia se puede ganar para uno mismo o aplicarla a los difuntos.

Cripta con la urna de plata que guarda los restos del Apóstol Santiago en la Catedral

Tumba del Apóstol Santiago

Son muchos los que creen, erróneamente, que para conseguir la indulgencia plenaria es imprescindible entrar por la Puerta Santa de la Catedral o dar el abrazo a la imagen del Apóstol en el altar mayor. También se cree que es necesario recorrer alguna de las rutas oficiales del Camino de Santiago para obtenerla.

Nada más lejos de la realidad: cruzar la Puerta Santa o abrazar al Apóstol son gestos de una enorme carga simbólica, y muy recomendables, pero no son condiciones para ganar el jubileo. Tampoco hace falta llegar caminando: la indulgencia no es lo mismo que la Compostela, que se consigue recorriendo al menos los últimos 100 km a pie o a caballo, o 200 km en bicicleta.

Otras indulgencias

"Debemos perdonar siempre, recordando que nosotros mismos hemos necesitado el perdón. Tenemos necesidad de ser perdonados mucho más a menudo que de perdonar". Así se manifestaba el Papa Juan Pablo II, recalcando la importancia del perdón. Y es que hay más ocasiones y tipos de indulgencias. Vamos a verlas.

Por tradición, en Santiago también se ha concedido indulgencia plenaria en años que no son santos en tres fechas señaladas:

  • El 25 de julio, festividad de Santiago.
  • El 30 de diciembre, fiesta de la Traslación de los restos del Apóstol a Galicia.
  • El 21 de abril, aniversario de la consagración de la actual Catedral en el año 1211.

Si piensas peregrinar en alguna de esas fechas con esa intención, conviene confirmarlo antes con la Catedral. Además, la indulgencia se otorga también a cualquier peregrino a Santiago fallecido en el Camino, sea cual sea el momento y el lugar.

Ilustración de peregrinos medievales con bordón junto a una iglesia románica

Antiguos peregrinos en busca de la Indulgencia Plenaria

Existen también indulgencias parciales, no plenarias, así como indulgencias concedidas por otros centros de peregrinación distintos de Santiago de Compostela y Roma. Por ejemplo, Santo Toribio de Liébana en Cantabria, Caravaca de la Cruz en Murcia o Santiago de los Caballeros de Gáldar en Gran Canaria. Todas deben seguir la línea marcada por el Código de Derecho Canónico.

¡Ah! ¿Y sabías que en la Catedral de Santa María de Lugo, punto de partida del Camino Primitivo, se puede ganar la indulgencia plenaria cualquier día del año?

Te lo contamos en la indulgencia plenaria diaria de la Catedral de Lugo.

Una peregrinación plena en el Año Santo 2027

El próximo Año Santo será en 2027, y la Puerta Santa de la Catedral se abrirá el 31 de diciembre de 2026. Si quieres ganar el jubileo y que sea el colofón de tu peregrinación, llegar a Santiago a pie, tras varios días de Camino, le da un sentido muy especial.

En un Año Santo los alojamientos se llenan antes, de modo que merece la pena planificarlo con tiempo: calcula aquí el precio de tu Camino para el Año Santo.

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Rafael Sánchez López - Kaufmännischer Leiter - Agentur Viajes Camino de Santiago