El Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Fátima es uno de los centros de peregrinación cristiana más importantes del mundo, junto a Roma, Jerusalén y, por supuesto, Santiago de Compostela. Situado en el centro de Portugal, diversos caminos llevan hacia él desde distintas direcciones, y podemos diferenciar principalmente cinco caminos a Fátima. En este artículo conoceremos más sobre la historia de Fátima y sus caminos de peregrinación.

¿Qué pasó en Fátima?

En 1917, la situación política de Portugal vivía un momento de tensiones en el plano religioso, cuando tras la revolución de 1910 se eliminó la Monarquía y se proclamó la República, además del proceso de secularización del Estado que se estaba llevando a cabo en esa época.

En el municipio de Ourém se encuentra Cova da Iria, donde está el Santuario de Fátima, un lugar donde, en 1917, tres niños pastores tuvieron tres episodios de apariciones: la primera, una presencia angelical, la segunda, una mujer resplandeciente vestida de blanco y la tercera, el llamado “milagro del sol”. Estos sucesos tuvieron mucha repercusión mediática y mucha polémica en la época, y tal vez se explican por el contexto político de Portugal.

El santuario a nuestra señora de Fátima

Sea como fuere, estos episodios fueron apoyados por los pontífices de la época y posteriores, que permitieron la construcción de la Capilla de las Apariciones, la celebración de misas y autorizaron el culto a la advocación mariana de Fátima. Fue en 1930 cuando se oficializó este culto, y a partir de ese momento la peregrinación a Fátima empezó a coger fuerza y atraer a peregrinos.

¿Qué son los Caminos a Fátima?

Los Caminos a Fátima son una red de itinerarios religiosos y culturales que salen de diferentes lugares de Portugal y terminan en el Santuario de Fátima. Desarrollados por el Centro Nacional de Cultura de Portugal, con la colaboración de múltiples instituciones y el propio Santuario de Fátima, ofrecen unos senderos y caminos seguros y agradables para los peregrinos que se dirigen al Santuario, tratando de evitar carreteras con mucho tráfico y utilizando  pistas de tierra y pequeños caminos rurales.

Son caminos señalizados con carteles con la marca de los Caminos de Fátima (una encina y una cruz blancas sobre fondo azul), distancias y flechas azules, además de la letra “x” que indica dirección errónea. Ofrecen al peregrino una auténtica espiritualidad y una experiencia religiosa, además de aportar cultura y naturaleza.

Se puede hacer el Camino todo el año, si bien es durante la primavera, el verano y el otoño cuando hay mejores condiciones climáticas.

Hay una división estándar de etapas pero que cada peregrino puede modificar, y suelen comenzar y acabar en la iglesia parroquial o en una capilla importante de las localidades por donde pasa el camino, como espacios religiosos y de gran valor cultural del camino. En las aldeas, villas y ciudades, los peregrinos encontrarán todo tipo de servicios y alojamientos que facilitarán su peregrinación.

Este camino de peregrinación, al igual que el Camino de Santiago, tiene una credencial, emitida por el Centro Nacional de Cultura, como identificador y comprobante de la realización de este itinerario espiritual y personal. La credencial consiste en un librito que atestigua el paso por las diversas etapas del Camino de Fátima y debe sellarse en cada parada efectuada durante el camino en alguna parroquia, hotel, albergue, restaurante u otra institución. Es, al igual que la Compostela, el certificado de la realización del Camino de Fátima. Se expide en albergues, iglesias y oficinas de Turismo de Portugal, previo donativo de 2€.

Los distintos caminos

Actualmente hay cinco caminos a Fátima, con distintas distancias y duración, y todos llevan al Santuario desde distintas latitudes de Portugal. Así, hay que citar el Camino del Norte, el Camino del Tajo, el Camino de Nazaré, la Ruta Carmelita y el Camino del Centenario. Habría otros caminos, pero aún están en preparación: el Camino del Mar, el Camino de la Beira y el Camino del Sur.

El Camino del Norte parte de Valença do Miño y llega a Fátima tras un total de 364 kilómetros divididos en 17 etapas. Sería algo así como hacer nuestro Camino de Santiago Portugués al revés, y de hecho en la ruta jacobea veremos flechas azules en dirección sur, opuesta a las amarillas que, en dirección norte, nos llevan a Santiago. Transcurre por el norte y centro de Portugal, con paisajes de gran belleza, ríos importantes como el Miño y el Duero, así como todo el acervo cultural portugués. Aquí tienes más información.

El puente de Valença do Minho

El Camino del Tajo parte de Lisboa para llegar a Fátima, con un acumulado total de 143 kilómetros para realizar en cinco días. Este itinerario atraviesa un espacio natural y cultural que tiene al gran río Tajo como protagonista en compañía de la costa atlántica, que se va abandonando en dirección a Fátima, en el centro del país luso. Puedes saber más pinchando en este enlace.

El Camino de Nazaré parte de esta ciudad destino Fátima y, con un total de 50 kilómetros, se puede realizar en dos jornadas. Parte del litoral atlántico para afrontar un interior montañoso, donde destaca el Santuario de Nuestra Señora de Nazaret. Un paisaje diverso con una naturaleza sorprendente acompañan al peregrino a través del rural portugués. En el siguiente enlace puedes saber más.

El santuario de nuestra señora de Nazaret

Dos rutas más restan, si bien son rutas incluídas en las tres ya descritas. Se trataría de la Ruta Carmelita, que parte de Coímbra para llegar a Fátima. Tiene 111 kilómetros y recuerda la Hermana Lucia, una de las protagonistas en la aparición de de Fátima, que en 1947 ingresó en el Convento Carmelo de Santa Teresa en Coimbra. Por su parte, el Camino del Centenario une Vila Nova de Gaia y Fátima.

Una peregrinación muy reciente

Como ves, la peregrinación a Fátima es relativamente reciente, y tiene una historia que generó mucha polémica, incluso dentro de la propia Iglesia. Seas creyente o no, estamos convencidos que estos caminos a Fátima tienen mucho que ofrecer, con todo el paisaje luso, grandes ríos, hermosas ciudades y bucólicos entornos rurales que, junto con la gastronomía y las gentes de Portugal, pueden ofrecerte una experiencia peregrina genial. Puedes ir completándolos poco a poco, los hay de distintas distancias.

Nosotros te lo aseguramos, pues también hemos sido romeros a Fátima y recomendamos estos caminos al 100%.

¡Bo caminho, peregrino!