En los últimos años el Camino de Santiago ha adquirido una importante dimensión educativa convirtiéndose en un gran espacio de aprendizaje. Un itinerario formativo, vital y experiencial cuyas enseñanzas tienen un gran valor para el alumnado, haciéndoles crecer tanto en su dimensión personal como espiritual a lo largo y ancho de todas sus diferentes rutas. Aprendizajes que cobran aún más sentido en una época tan llena de conflictos como es la adolescencia, haciendo del Camino de Santiago uno de los viajes escolares más recomendados.

Uno de los elementos que dotan a este viaje tan alto poder formativo es la gran cantidad de valores que se aúnan a lo largo de la peregrinación. Podría considerarse como una escuela de humanismo, ciudadanía y solidaridad. 

Valorar el esfuerzo y el sacrificio 

Cada alumno/a enfocará el Camino de una forma distinta, caminando a un ritmo que les resulte cómodo. En muchas ocasiones resulta difícil mantener un ritmo constante y pueden llegar a surgir imprevistos (ampollas, rozaduras, tendinitis, demasiado calor, frío, lluvia etc.) En este contexto la famosa frase de “El Camino nos hace a todos iguales” cobra todo su significado. Todos nos cansamos, sudamos, nos duelen los pies o nos salen ampollas. El esfuerzo personal nos hace a todos iguales. Y esto es algo sumamente importante especialmente en edades en las que tienden a compararse unos con otros.

El final del camino. Recompensa a los viajes escolares

Mejora la confianza y la autoestima

La confianza en ellos mismos y en su esfuerzo es otro de los grandes aprendizajes del Camino y es lo que les ayudará a avanzar. A lo largo del Camino, sentirán que desfallecen muchas veces. Si ocurre esto, simplemente necesitarán mirar atrás y tomar consciencia de todo lo que han avanzado paso a paso. Que lo importante no es llegar, si no el propio Camino en sí, y que todo lo que han recorrido ya es un gran logro. Esta actitud positiva de confianza la pueden extrapolar a muchos otros aspectos de su vida diaria.

Aprender a vivir con poco

Tomar conciencia de lo poco que se necesita para vivir y de la forma que nos complicamos la existencia en nuestra vida cotidiana con necesidades, a menudo absurdas es uno de los aprendizajes más útiles que puede proporcionar el Camino de Santiago a los estudiantes.

Vivimos en un mundo de comodidad y de abundancia de todo. Tener un plato de comida sobre la mesa o una cama confortable, por poner algún ejemplo, son “privilegios” que buena parte de nuestros jóvenes no consideran como tales, puesto que les vienen dados sin esfuerzo. En el Camino de Santiago el esfuerzo y el sacrificio son esenciales para poder finalizar la etapa y acceder a estos “privilegios”. El esfuerzo personal para llegar a ellos contribuye a dotarlos de un sentido.

Además de esto, el Camino de Santiago supone una ventana para fomentar actitudes de rechazo del consumismo masivo que les invade. A lo largo de la peregrinación se darán cuenta de que cuánto más ligeros de peso caminen, más fácil les será afrontar los kilómetros diarios. Comprender que cuatro prendas, algo de material de aseo y una botella de agua es más que suficiente para disfrutar de una experiencia increíble.

Convivencia y relaciones sociales

Es posible que para una gran parte del alumnado el Camino de Santiago sea la primera gran experiencia de convivencia con sus compañeros de clase fuera del centro educativo. Alumnos y alumnas aprenderán a respetar normas básicas de convivencia, tendrán la oportunidad de establecer vínculos entre ellos mucho más estrechos, relacionándose con otros grupos y descubriendo nuevas amistades.

Si algo tiene el Camino de Santiago es que la socialización resulta extremadamente fácil. El simple hecho de caminar durante tantas horas al día hace que estemos mucho más receptivos a dialogar. Y esto es algo de gran importancia, sobre todo para la labor docente, ya que les permite conocer a sus alumnos de una forma mucho más cercana e informal.

Viajes escolares al Camino de Santiago

Rechazar la competitividad y valorar el compañerismo 

El Camino de Santiago enseña que la competitividad o competición terminan por pagarse caras. El correr hoy y ganar – sea lo que sea aquello que se cree que se gana -, se pagará probablemente mañana con alguna lesión. Aunque lo cierto es que, en dichos viajes, estos comportamientos siempre son los menos entre los escolares. La solidaridad que se vive en el camino entre los jóvenes es verdaderamente emocionante. Desde la alumna que se ofrece a llevarle la mochila al compañero, el grupo que espera y acompaña a un alumno que va lesionado hasta los que animan y felicitan al último que llega fundiéndose en un  cálido abrazo.

Cooperación en viajes escolares al camino de santiago

En definitiva, todos estos valores, y seguramente muchos otros que no hemos mencionado, forman parte de las vivencias y aprendizajes que se pueden llegar a experimentar en el Camino de Santiago. Motivo por el cual cada vez más Institutos de Educación Secundaria deciden incluir esta peregrinación como parte de los viajes escolares para el alumnado.

En 2018 y 2019, diferentes Colegios Amigonianos han confiado en nosotros para organizar los viajes de más de 120 alumnos de diferentes partes de España y la experiencia ha sido realmente fantástica tanto para escolares, profesorado como para nuestros guías.  Descubre su experiencia aquí.