No es extraño que una ciudad con la extensa historia de Santiago y la multitud de personas que han transitado sus calles, sea fuente inagotable de leyendas, cuentos y mitos. La silueta que diariamente se proyecta sobre una de las fachadas de la catedral, es la propia de un peregrino ataviado con un sombrero de ala ancha, bastón, calabaza y capa. Este fantasma no es más que el resultado de una casualidad que hace que la sombra de un pilar de granito situado en la Plaza de A Quintana proyecte su figura cuando cae la noche y el alumbrado se enciende. Sin embargo, no son pocas las interpretaciones que entran en territorio mágico y sobrehumano que van mucho más allá de esta explicación natural y lógica.

Distintas versiones de la Plaza A quintana

No son ni una ni dos, sino que han llegado a nosotros hasta cuatro versiones diferentes sobre el origen de esta visión.

Quintana de Vivos y Quintana de Muertos

La primera de ellas se debe al uso pasado que se le dio a Plaza A Quintana. Esta explanada junto a la catedral, se encuentra dividida en dos niveles, separados por una escalinata que parte su superficie en dos. La que queda en la parte superior recibe el nombre de Quintana de Vivos. La de abajo, por otra parte, se conoce como Quintana de Mortos (de muertos).
Y es que en la parte inferior estaba localizado anteriormente el cementerio público. Por ello muchos cuentan que la sombra del peregrino es la manifestación del alma errante de alguno de los que allí descansaban. La segunda explicación tiene que ver con la etapa más oscura de la iglesia católica y las brutales prácticas que se llevaron a cabo en este lugar. En este caso se cuenta que la sombra pertenece al alma de algún infeliz que fue quemado en la hoguera por juicio inquisitorial.

La Plaza de la Quintana en Santiago de Compostela