En tu experiencia de campamento de verano en el Camino de Santiago, créeme, la primera noche en el albergue tardaréis en dormiros. Pasaréis media velada susurrando en las literas, creando vuestro propio mundo, hasta que alguien os pida que bajéis la voz. Y es que tenéis un verano por delante que no se parece a ningún otro. Un verano en el que se viene a perseguir una meta físicamente, a recorrer kilómetros con los pies para encontraros mentalmente con vosotros mismos y con vuestra tribu. Y para que no se os olvide ni un segundo de esta aventura, como buenos peregrinos del Camino, llevaréis en el bolsillo la Credencial: cuidadla, porque cuando lleguéis a por la Compostela, ese papel manchado será la única prueba de que todo lo que vais a vivir fue real.
¿Qué son la Credencial y la Compostela para los peregrinos?
Para que nos entendamos rápido: la Credencial es tu pasaporte de aventura, una cartulina plegable que debes llevar contigo y llenar de sellos para demostrar por dónde has pasado. La Compostela, en cambio, es la meta: el diploma oficial en latín que te entregan al llegar a Santiago si demuestras (con tu credencial) que has caminado los últimos 100 kilómetros de alguna ruta oficial del Camino de Santiago, con llegada a Santiago de Compostela.
Ojo al dato: hablando con propiedad (nivel pro)
Aquí va el consejo que te distinguirá de los novatos: se dice “Compostela”, y la “Compostelana” no existe. La “compostelana” es, en todo caso, una señora nacida en Santiago. Es un matiz pequeño, pero te hará parecer un veterano de la ruta y no alguien que acaba de bajarse del autobús turístico.
Y ahora te preguntarás, “¿cómo fucionan la Credencial y la Compostela? ¿Cómo se consiguen?”. Sigue leyendo, que aquí te lo dejamos masticadito en tres simples pasos.
Paso 1: Ritual de la primera página
La Credencial del Peregrino se puede conseguir en iglesias, oficinas de turismo, albergues y muchos lugares más. Al principio, sobre todo si eres un principiante, impone: está tan blanca, tan limpia. Antes de dar el primer paso, tienes que hacerla tuya. No lo hagas con prisas.
Rellenar la primera página es firmar un contrato contigo mismo. Pon tu nombre, la fecha en la que empiezas y el lugar de inicio (recomendamos poner un número de teléfono, por si la olvidas). No es un trámite burocrático; es el momento en el que dices «estoy aquí». A partir de ese momento, ya no eres un turista; eres un peregrino.
Paso 2: Operación “La caza del sello”
Olvídate de mantenerla perfecta. Una credencial impoluta al final del Camino es una credencial que no ha vivido. Al tercer día, ese papel tendrá arrugas y manchas que contarán tu historia. Pero, ojo, hay dos reglas de oro para que este acordeón de papel tenga valor oficial:
- Para conseguir la Compostela, tienes que haber caminado al menos los últimos 100 kilómetros hasta Santiago.
- Debes estampar dos sellos por día.
Aquí empieza el juego. Tienes que buscarte la vida y conseguir tus sellos. El primero suele caer en el albergue donde duermes o en el punto de salida por la mañana. ¿Y el segundo? Ahí entra la aventura. Búscalo en una iglesia perdida en mitad del bosque, en ese bar donde parasteis a por Aquarius o en un ayuntamiento. Cada sello es un tatuaje temporal de tu verano. Está el sello bonito y artístico, y está el sello borroso que te pusieron con prisas. Todos valen. Todos suman.
Paso 3: Misión final en la Oficina del Peregrino
Cuando llegues al Monte del Gozo y veas las torres de la catedral, sentirás una mezcla rara. Alegría, sí, pero también esa sensación de que el tiempo se detiene. Pero antes de tirarte al suelo en la Plaza del Obradoiro, queda la última misión, conseguir la Compostela.
Así, las pistas que debes seguir para conseguir la Compostela son:
- Dirígete a la Oficina de Acogida al Peregrino y realiza el registro obligatorio: Está muy cerca de la Catedral, y allí podrás hacer el registro (aunque, en realidad, lo puedes hacer antes escaneando el QR de la propia Credencial).
- Prepara tu Credencial: Tienen que ver que las fechas cuadran y que tienes tus dos sellos diarios.
- Pide la Compostela: Si has hecho el Camino por motivos religiosos o espirituales, te darán un modelo, y si es por motivos turísticos o deportivos, te darán otro.
El final no es un papel, es lo que te llevas dentro
Al recibir tu Compostela, sentirás el orgullo de haber completado la misión. Quizás recuerdes «esa noche» en la que tardasteis en dormiros, susurrando hasta las tantas. Pero cuando vuelvas a casa y guardes tu Credencial del Peregrino llena de sellos, entenderás que el verdadero premio no está en latín. El premio fue cada risa, cada madrugón y cada paso que diste junto a tus compañeros cuando creías que no podías más. Ese acordeón de papel es la prueba de que, durante unos días, fuiste libre.
Skip to content





Deja un comentario