Siempre os decimos lo mismo, hacer el Camino de Santiago solo o sola es una de las mejores formas de disfrutar de la experiencia al cien por cien. Vivir la experiencia en solitario es un reto que merecerá la pena. Aunque haya momentos en los que te sientas solo/a, terminarás por agradecerlo.

Dicen que el Camino de Santiago es el mejor psicólogo. Te permite desconectar y dedicarle tiempo a lo que de verdad importa. Pensar en todo eso que te preocupa, aclarar ideas y pensamientos y echarte a andar con la única preocupación de seguir las flechas amarillas.

Además, nunca estarás solo/a. Y esto es algo que entenderás una vez llegues al Camino. A lo largo de las etapas encontrarás a muchos peregrinos/as con los que no tardarás en iniciar conversaciones, compartir senderos, alojamientos, mesas en terrazas, vivencias y un sinfín de experiencias que recordarás con nostalgia al regresar a casa.