¿Tengo que ir caminando al ritmo del grupo?

El Camino de Santiago no es una carrera ni una competición, y cada uno debe vivirlo a su propio ritmo. Si no quieres lesionarte olvídate de las prisas y no te obsesiones con llegar el primero. No has de demostrar nada a nadie.

El Camino te invita a ir despacio, a parar, a contemplar el paisaje, a oír los sonidos del bosque y a disfrutar de la compañía y de la soledad. Por muy lento que camines, siempre habrá gente que camine a tu ritmo con la que compartirás no solo tu camino, sino muchas vivencias de vuestras vidas.

Además, el guía irá pendiente en todo momento del grupo, proponiendo paradas para ir reuniendo al grupo.
No te vas a sentir solo nunca.

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