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Siete kilómetros pegados al mar, de los tramos más agradecidos del Camino Portugués. A la salida de Redondela queda la capilla das Angustias y enseguida se entra en la parroquia de Cesantes, con la ría de Vigo a la izquierda y las islas de San Simón y Santo Antón emergiendo en el centro de la ensenada. Hay una subida corta antes de volver a bajar hacia la costa; con esta distancia se resuelve sin apretar el paso.
Arcade, parroquia del concello de Soutomaior, es conocida como la capital de las ostras. Su paseo marítimo de 1.700 metros y el puente medieval de Pontesampaio, escenario de una batalla de la Guerra de la Independencia en 1809, piden una tarde sin reloj; el castillo de Soutomaior, del siglo XII, y su ruta de camelias quedan cerca. Ese margen lo da el Camino Portugués en etapas cortas.
Una etapa cortísima y llana, siguiendo la línea de costa hasta Arcade, capital de las ostras. ¿Qué mejor que reponer fuerzas con una buena ración de producto local y, si el tiempo acompaña, un rato en las playas de la ría? Y por supuesto, acompáñalo de una copa de albariño, el mejor vino blanco de la zona.