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Nueve kilómetros para dejar la ciudad sin agobios. El Camino Portugués arranca en el santuario de la Virgen Peregrina de Pontevedra, de curiosa planta en forma de vieira, cruza el río Lérez por el puente do Burgo y bordea la marisma de A Xunqueira de Alba antes de ascender, muy poco a poco, hasta la iglesia y rectoral de Santa María de Alba.
Después llegan los bosques de Reirís y Lombo da Maceira y un puentecillo de piedra sobre el rego do Cárcere, que marca la entrada en el concello de Barro. Allí está San Amaro, una aldea diminuta con capilla propia y alto clásico de peregrinos. Como la etapa es breve, cabe dedicar la primera parte del día al casco antiguo de Pontevedra, el segundo de Galicia tras el de Santiago. Ese respiro es lo que ofrece el Camino Portugués en etapas cortas.
Cruzas el río Lérez y dejas Pontevedra camino de las Marismas de Alba, un gran humedal de 80 hectáreas que acoge cientos de plantas y más de 120 especies de aves: párate en su observatorio. El resto es un tramo tranquilo, aunque con varios cruces y pasos a nivel donde conviene ir atento, hasta alcanzar el fin de etapa en San Amaro.