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La etapa más corta del viaje: 6 kilómetros. Se sale de Caldas de Reis por las calles Real y San Roque hasta la N-550 y el Camino Portugués se despega enseguida del asfalto para subir por el valle del Bermaña y sus bosques centenarios. Es el tramo con más pendiente de estos días, aunque se resuelve en poco más de hora y media a paso tranquilo.
Arriba aparece Santa Mariña de Carracedo, un lugar pequeño junto a la nacional, con su iglesia parroquial y algún bar donde reponer fuerzas sin prisa. La ventaja de una jornada así es evidente: sin madrugones, con la mañana libre para la carballeira de Caldas y su tradición termal, y todavía con la tarde por delante. Esa es la lógica del Camino Portugués en etapas cortas.
Apenas unos kilómetros separan Caldas de Reis de Carracedo. Te despides de la villa termal y te adentras en el valle de Bermaña, entre robledales, maizales y cruceiros. Un suave ascenso te deja en Santa Mariña de Carracedo, un pueblito de iglesia, casa rectoral y hórreo. Como el día es corto, aprovecha para acercarte a la Fervenza de Segade, una cascada con piscinas naturales preciosa.