Camino de Santiago desde O Cebreiro ★Etapas★

Pallozas de O Cebreiro

Información sobre O Cebreiro

O Cebreiro, puerta de entrada a Galicia del Camino Francés, es un pequeño pueblo de la provincia de Lugo , donde parece que se haya detenido el tiempo durante siglos, lugar de gran tradición y misticismo, cuna de leyendas, misterios y milagros.

El referente histórico de este municipio es su santuario, la iglesia de Santa María, una importante joya del arte prerrománico que data del siglo IX. Es la iglesia en funcionamiento más antigua de la ruta Xacobea, en la que aún se conserva una piedra de la Edad de Bronce con una escena de caza o de sacrificio. En la capilla se conserva el Santo Grial, que obró el milagro de convertir el vino en sangre y el pan en carne y que, es además el símbolo heráldico del escudo de Galicia.

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Aquí se encuentra la tumba de Elías Valiña Sampedro, párroco de la capilla y gran impulsor del Camino Francés. Fue uno de los grandes estudiosos de la ruta y la primera persona en marcar el itinerario con flechas amarillas, símbolo actual del Camino de Santiago. Se dice que en Francia fue parado por la Guardia Civil al verle pintando las flechas de ese color. Su respuesta fue convincente: “Estoy preparando una gran invasión desde Francia”. Y así fue.

Alrededor de la iglesia, podéis ver varias pallozas de origen prerromano, probablemente celta. Se trata de construcciones de piedra con planta ovalada, muros bajos y techo de paja, en las que, hasta bien entrado el siglo XX, convivían personas y animales.

Si tenéis curiosidad por conocer cómo era la vida tradicional de la montaña lucense, os recomendamos visitar el interior de una de las pallozas, convertida en Museo Etnográfico, de entrada gratuita. En ella se pueden ver los enseres domésticos y de labranza tradicionales, el dormitorio, la lareira y las cuadras de los animales.

No podéis iros de O Cebreiro sin probar su espectacular queso de denominación de origen, todo un referente en la gastronomía gallega. Es conocido como “manjar de reyes” debido a que monarcas como Los Reyes Católicos, Carlos III o Isabel de Portugal eran grandes consumidores de este producto, que en el siglo XVIII era el cuarto más caro del mundo. Se trata de un queso madurado de masa blanca e untuosa, de sabor lácteo y algo ácido. Se suele tomar como postre, solo, con miel o con membrillo, y es empleado también en la elaboración de platos de todo tipo.

Debido a su gran altitud, de 1300m, y a su situación privilegiada entre Castilla y León y Galicia, cercano a las sierras de Ancares y O Courel, O Cebreiro nos ofrece espectaculares panorámicas en las que admirar su riqueza forestal, paisajística y cromática.

 

La etapa de O Cebreiro a Triacastela

 

Esta es una de las etapas más bonitas de la ruta xacobea. Si tenéis suerte de acertar con un día despejado, ya que es zona de muchas nieblas, las vistas desde las cumbres serán maravillosas.

Comenzáis la etapa por un sendero que parte desde el albergue público. A 4km de O Cebreiro llegamos al Alto de San Roque, donde en 1993 se colocó una escultura en bronce de un peregrino avanzando contra el viento, una obra emblemática del escultor gallego José María Acuña. A partir de este punto, se toma una pista a la derecha, diseñada para caminantes. Tras un suave y continuo ascenso, exceptuando los últimos 500 metros, que son de gran dureza, llegaremos al Alto del Poio. Tras, si os apetece, reponer fuerzas en el bar, os afrontáis a un permanente descenso, más suave hasta Viduedo y con mayor inclinación a partir de este núcleo de población. En este tramo final de 6,5 km, la senda se transforma en un magnífico mirador.

Antes de llegar a Triacastela, pasaréis por diminutas poblaciones como Filloval y As Pasantes. En la entrada de esta última, un anciano y enorme castaño os recibirá. Finalmente, accederéis a la meta por una corredoira empedrada entre castaños y arbustos que dan cobijo y buena sombra.

 

Información sobre Triacastela

 

Triacastela es una pequeña villa perteneciente a la comarca de Sarria, rodeada por verdes valles fluviales y custodiada por sierras y montes, entre las que destaca la Sierra de Oribio. El impacto de la ruta Xacobea ha marcado durante siglos la historia de la villa y sus habitantes, siendo un buen ejemplo su iglesia, que cambió su advocación para dedicarse a Santiago.

Este es un día de descanso para el peregrino, os recomendamos reponer fuerzas degustando alguno de los platos típicos de la gastronomía gallega de montaña, como el caldo gallego, el cocido, zorza, empanada, raxo o un buen estofado de ternera. Os recomendamos  el Complexo Xacobeo, donde por 10 euros disfrutaréis de un menú abundante y de calidad.

Tras comer y descansar, podéis daros un paseo por la villa, que no os llevará más de media hora. Triacastela aún conserva algunas ruinas de lo que en su día fueron construcciones directamente relacionadas con las peregrinaciones, tales como su hospital, cárcel o mesón.

Uno de los lugares más fotografiados es el monumento al peregrino, situado en la plaza del ayuntamiento, donde una pequeña figura corona un conjunto de piedras como recuerdo a los peregrinos medievales que, desde estos parajes cargaban en su zurrón una piedra caliza para levantar la fachada de la Catedral de Santiago.

 

La etapa de Triacastela a Sarria

 

La mañana siguiente os dispondréis a comenzar una nueva etapa. Pasando la carretera general y el parque infantil, os encontraréis una señal que indica la división del camino, por San Xil, a la derecha y cuesta abajo, y en dirección opuesta la variante de Samos. Aquí debéis elegir por donde continuar vuestro viaje.

La etapa de San Xil tiene 18,1 km hasta Sarria, os aconsejamos llevar agua y comida, ya que no hay muchos lugares donde avituallarse. Durante este recorrido atravesaréis un hermoso valle de prados, frondosos bosques de castaños, robles, abedules y pequeñas aldeas de gentes ganaderas. Esta es, sin duda, la mejor opción si queréis adentraros Galicia más auténtica y rural.

No recomendamos esta opción a personas de poca movilidad, ya que cuenta con tramos difíciles, caminos de tierra y piedras con pendientes pronunciadas y diversos obstáculos. (árboles cruzados, peldaños irregulares de piedra etc).

Si viajáis con vuestra mascota, debéis prestar atención al paso por las diferentes aldeas, ya que en la mayor parte del recorrido habrá perros sueltos y ganado, por lo que es muy fácil que vuestros amigos puedan coger algún parásito, es recomendable echarle un vistazo al final del día. Mucha precaución también en los tramos de carretera y a los repetidos cruces.

Un poco más largo es el camino por la variante Samos, que cuenta con 24,7 km hasta el final de la etapa. Al ser una ruta secundaria, gran parte del trayecto circula por asfalto y no encontraréis los mojones señalizando el camino, si no que debéis guiaros por las flechas amarillas.

El punto fuerte de este camino, y de obligatoria parada, es el majestuoso Monasterio de Samos, de orden Benedictino y fundado en el siglo VI. Situado en un enclave privilegiado, es admirable su arquitectura interior y exterior, así como sus dos claustros, uno de ellos el más grande de Europa. Si queréis ver su interior y conocer su historia, existen visitas guiadas cada media hora a partir de las 9:30, el precio es de 4€.

A escasos metros del monasterio, se encuentra la capilla del Ciprés o capilla del Salvador, que data del siglo X. Allí se alza un ciprés milenario, de más de 25 metros de altura y catalogado como árbol monumental. Se dice que todo aquel que abrace el árbol en su peregrinación al Apóstol, llegará a Santiago sin dolor de pies.

Elijáis la opción que elijáis, estamos seguros de que disfrutaréis mucho esta etapa. Si necesitais información más detallada de esta etapa tenemos un articulo especifico Etapa de Triacastela a Sarria

Información sobre SARRIA

 

La villa lucense de Sarria se ha convertido en el punto de salida elegido por muchos peregrinos para recorrer los últimos 100 kilómetros del Camino Francés, obligatorios para obtener la Compostela. Por este motivo, a partir de aquí notaréis que la afluencia de peregrinos es mucho mayor que en otras etapas del Camino, sobre todo en verano.

Aquí no podéis dejar de visitar la Iglesia románica del Salvador, del Siglo XIII, las ruinas del castillo del Conde Sarria y sobre todo el Convento de la Magdalena, del siglo XII, fundado por Alfonso IX , donde años más tarde fallecía durante su peregrinación a Santiago para agradecerle su victoria sobre los musulmanes en Mérida.

A los amantes del arte, os recomendamos también un paseo por la Rúa do Porvir, donde encontraréis muchos anticuarios, una de las señas de identidad de la villa, ya que es aquí donde se concentran buena parte de los coleccionistas de Galicia, siendo un punto de referencia incluso a nivel nacional para la compra y venta de antigüedades

Y como no iba a ser menos, Sarria también brilla por su gastronomía. La comarca está fundamentalmente dedicada a la agricultura y la ganadería, y puede considerarse cuna de la ternera gallega, una carne que cuenta con gran prestigio y reconocimiento. En gran parte de los restaurantes de la zona podréis saborear unos buenos chuletones o el típico churrasco, muy característico de Galicia.

Nuestras recomendaciones son las siguientes: al lado de la estación de tren, se sitúa el Hotel Roma, donde por 15 euros podéis disfrutar de un menú de calidad. Si queréis probar el pulpo y no podéis esperar a llegar a Melide, os recomendamos la Pulpería Don Luís, con fama de cocinar el mejor pulpo de Galicia.

Por la tarde podéis pasear por el Malecón, tomar una cervecita o algo de picoteo, algunos bares también ofrecen menús del peregrino a precios económicos.

 

La etapa: Sarria – Portomarín

 

La mañana siguiente, dejaréis atrás el casco urbano por una bajada bastante pronunciada, que os conducirá al precioso puente romano de Áspera. A partir de aquí comienza la cuesta más dura del recorrido hasta llegar a Barbadelo, donde es de obligatoria visita su iglesia, construida en 976 y declarada Monumento Nacional.

Continuaréis vuestro camino por una calzada en buen estado, atravesando prados y arroyos, bajando hacia las riberas del río Miño. Tras comenzar el tramo de carretera, veréis a lo lejos el embalse de Belesar, que nos indica que nuestro fin de etapa, Portomarín está muy cerca.

 

PORTOMARÍN

 

Este es, para nosotros, el pueblo más fascinante de todo el Camino Francés, tanto por su belleza, como por la hospitalidad de sus gentes y su imborrable historia.

Si queremos conocer la historia de Portomarín, debemos hablar de dos pueblos diferentes. El antiguo Portomarín era una villa medieval a orillas del Miño, muy ligada al Camino de Santiago,  declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1946 y cuya iglesia románica fue declarada Monumento Nacional en 1931.

El Plan Hidrológico Nacional emprendido por Franco, fue el principal causante de la desaparición de este pueblo. En 1962, con la construcción del embalse de Belesar, el segundo embalse hidroeléctrico más grande de Europa, se sepultó bajo el agua el viejo Portomarín , no sin que antes sus vecinos, queriendo rescatar parte de su historia, trasladasen piedra a piedra parte de su patrimonio al vecino monte del Cristo, donde se construyó el nuevo pueblo. Numeraron cada una de las piedras de la iglesia románica de San Nicolás y volvieron a levantarla en el centro del nuevo pueblo, al lado del Ayuntamiento. Al nuevo asentamiento trasladaron además la iglesia de San Pedro y un arco del puente romano que hoy preside la entrada de la villa, con una enorme escalinata que nos lleva a la conocida Capilla das Neves.

Pero a pesar de su trágico pasado, en Portomarín no se pierde la alegría. Durante lo meses más cálidos se celebran numerosas verbenas, siendo una de las más importantes la tradicional Festa da Augardente, que se celebra a principios de abril. Los festejos comienzan con el encendido de las alquitaras en la plaza, que destilan licor toda la jornada. Es interesante ver este proceso de elaboración del aguardiente, único en Galicia, pues solamente se mantiene vivo en este municipio.

Las fiestas patronales se celebran el primer fin de semana de septiembre, del sábado hasta el lunes y son precedidas por la Festa da Xuventude, celebrada el viernes con una gran cena popular para todos los vecinos.  Todos los domingos de verano se celebran los Domingos Folclóricos, donde grupos culturales de baile y música tradicional actúan con el objetivo de rescatar y mantener viva la herencia folclórica de esta zona de Galicia.

A finales del verano, cuando el nivel del embalse está bajo, pueden verse los restos de las edificaciones que cubrió el río, bombardeadas con la construcción del embalse para evitar que los vecinos regresaran a sus casas; también se ven algunos de los puentes, el malecón, canales e incluso las ruínas de un cementerio, cuyos restos mortales también fueron trasladados.

Con la bajada del caudal, los vecinos practican en los caneiros la pesca de la anguila, uno de los productos más venerados de la villa, junto con el aguardiente y el vino de las riberas. La pesca tradicional también vivió su final con la llegada del embalse y hoy, a pesar de que la oferta gastronómica se centra en este pez de agua dulce con forma de serpiente, escasean las apresadas en la zona.

Nuestra recomendación estrela es Casa Cruz, una pequeña pero animada cervecería que también dispone de albergue en la parte superior. Tiene muy buen ambiente y es frecuentada tanto por peregrinos como por gente local.  Os encontraréis con Javi, amabilidad y simpatía en estado puro. Aquí podréis disfrutar de unas tapas y unos pinchos en su maravillosa terraza con vistas al río, acompañados de una cervecita fresquita y buena música. Os animamos a probar una ración de raxo con patatas, espectacular; también tienen menú del peregrino, bocadillos y hamburguesas a precios muy económicos. Además tienen el mejor aguardiente de hierbas de todo el Camino de Santiago.

Por otra parte si os apetece un menú más casero, a pocos metros se encuentra Casa Pérez y si os apetece daros un homenaje con excelente comida a la carta con vistas al río, nuestra recomendación es Restaurante O Mirador.

Si aún os quedan fuerzas y ganas de aventura, en Casa Rural Santa Marina, un pequeño complejo situado a orillas del río y algo más apartado del casco urbano, ofrecen varias actividades al aire libre, como rutas a caballo y paseos en canoa  o en quad.

 

La etapa: Portomarín – Palas de Rey

 

Para muchos resulta duro despedirse de Portomarín, y más aún sabiendo que esta etapa no es todo lo bonita que nos gustaría contaros, pues la mayor parte del recorrido transcurre por asfalto y pendientes bastante pronunciadas. Se dice que día de mucho, víspera de nada, así que..¡andando!

Dejaréis atrás el pueblo cruzando el embalse por un puente metálico para viandantes. A partir de ahí hay una subida bastante pronunciada que sigue el curso de la carretera hasta llegar a Gonzar, con su iglesia y su albergue, situado a pie del camino. Desde Gonzar el camino sigue por Castromaior y afrontaréis una subida de 700 metros, donde se encuentra indicado a mano izquierda el desvío opcional a los restos de un antiguo castro, uno de los yacimientos arqueológicos de la Edad de Hierro más relevantes del noroeste de la Península. Continuaréis el camino y llegaréis a Ligonde, cuyo hospital acogió al emperador Carlos I y a su hijo Felipe II, los más conocidos peregrinos del siglo XVI. Tras pasar Airexe os encontraréis un cruce que debéis tomar de frente para llegar a la aldea de Portos, ya en el concello de Palas de Rei.

Veréis que unas hormigas gigantes os darán la bienvenida y os invitarán a descansar, estáis en Paso de Formiga. Aquí podéis hacer un alto y relajaros en su terraza antes de emprender el tramo final hacia Palas de Rey, además tienen un sello muy bonito. Retomando el camino, llegaréis a la parroquia de Santiago de Lestedo, donde veréis un cuidado “cabaceiro”, un tipo de hórreo construído varas de salgueiro y utilizado como despensa para guardar el grano.

PALAS DE REY

 

La historia de este tranquilo pueblo está muy vinculada al Camino de Santiago. Con el auge medieval de las peregrinaciones, la localidad experimentó una importante expansión, siendo uno de los lugares de residencia favoritos de la nobleza gallega y fuente de inspiración de numerosos poetas y escritores de prosa.

El municipio cuenta con un amplio patrimonio artístico que refleja el pasado señorial de estas tierras, pues conserva restos de fortalezas, torres, castillos, así como varios pazos y casas blasonadas. Una de las más importantes es El Castillo de Pambre, una fortaleza construída por Don Gonzalo Ozores de Ulloa en el año 1375, que resistió la revuelta irmandiña en 1467 y que constituye uno de los mejores ejemplos de la arquitectura militar de Galicia. Si tenéis interés en conocer esta fortaleza, se sitúa a tan solo 15 minutos en coche de Palas de Rey.

Si queréis disfrutar de un buen almuerzo, una buena opción es Mesón do Vento. Otro lugar donde comer menú abundante y completo es Mesón Albergue Don Benito. Pero si buscáis un lugar auténtico os recomendamos Bar O Cruceiro, el típico bar de señores del pueblo donde tomar un vino casero y un pincho, la atención es inmejorable y te sentirás como en casa.  Si os apetece una hamburguesa, os recomendamos la Obelix, y para rematar la tarde disfrutando de la puesta acompañado de una Estrella Galicia fresquita y escuchando música en directo, la mejor opción es el Bar Outeiro.

 

La etapa: Palas de Rei – Arzúa

 

Tras despedir Palas de Rei, os encontraréis ante la etapa más larga de Galicia, 29,4km y de perfil quebrado, conocida como rompepiernas y para muchos un verdadero reto.

Comenzaréis la etapa por la N-547 en dirección Compostela, siguiendo las indicaciones hasta adentraros en un frondoso bosque y retomando el asfalto para llegar a San Xulián do Camiño, un pequeño pueblo con su zona noble empedrada en la que destacan el cruceiro y la iglesia. Cuenta la leyenda, que en la antigüedad, la iglesia acogió un hospital de peregrinos, regentado por el soldado Julián y su esposa. Por accidente Julián acabó con la vida de sus padres y como penitencia levantó dicho hospital para la atención de los caminantes. Un día recibió la visita de un ángel para comunicarle su perdón.

Más adelante, os encontraréis con un cruce mal señalizado, y debéis continuar de frente. Tras pasar el río Pambre llegaréis a Pontecampaña, desde aquí empieza uno de los tramos más bonitos de la etapa, atravesando espectaculares corredoiras y verdes praderas.

Tras pasar Casanova, os encontraréis Lebureiro, una pequeña aldea con unos pocos habitantes. Al dejar atrás Lebureiro llegaréis a Melide dónde cada domingo en su plaza principal se encuentra el mercado con un gran número de puestos con cosas típicas de la tierra. Antes de llegar a Arzúa pasaréis por Castañeda un pequeño pueblo con unos parajes naturales espectaculares y para finalizar el recorrido, haréis una breve pausa por Ribadiso de Baixo. Y así vuestra próxima visita os llevará al cierre de la etapa Arzúa.

ARZÚA

 

Ya estáis en Arzúa, tierra del queso, destino verde y uno de los puntos clave de Camino de Santiago. Este municipio de A Coruña esconde muchos otros tesoros que iréis descubriendo poco a poco; aquí los bosques son sabios, las fuentes y los ríos milagrosos y las leyendas verídicas. Os encontráis muy cerca de tierra sagrada, donde convergen el Camino Francés y el Camino del Norte, a tan solo 40km de Compostela. Un lugar maravilloso para poder disfrutar de vuestros últimos días como peregrinos.

Al hablar de Arzúa, es imposible no hablar de queso. Y no en vano. Porque el queso con denominación de origen protegida Arzúa-Ulloa es el segundo en producción de toda España solo por detrás del manchego. Si por algo se caracteriza esta comarca de interior gallego es por los enormes pastizales verdes que discurren por los valles de la montaña arzuana, y que sirven de pasto a las miles de vacas que aquí residen.

Si tenéis la oportunidad de pasar por Arzúa durante la celebración de alguna de sus fiestas os aseguramos que estáis de suerte, y si no siempre tendréis excusa para volver.   La principal es A Festa do Queixo, un certamen musical y gastronómico que tiene lugar durante el primer fin de semana de marzo, considerada como una de las mejores fiestas gastronómicas de Galicia. El 16 de Julio la villa rinde culto a su patrona celebrando las fiestas del Carmen, aquí podréis disfrutar de varios días de música, espectáculos y comidas populares. El segundo fin de semana de agosto la localidad acoge la Festa dos Botes, una de las más aclamadas por los jóvenes, donde no faltarán actuaciones musicales, guerras de almohadas. animaciones callejeras, un carnaval de verano y hasta una adaptación bañada en alcohol del popular juego de la oca.

Para comer, os recomendamos probar alguno de los diferentes menús de Casa Teodora, donde gozaréis de una atención inmejorable y cocina de calidad. Otra buena opción, de menú barato y excelente comida casera es Casa Carballeira.

Para los que quieran hacer turismo en Arzúa y alrededores, ahí van nuestras recomendaciones:

En la misma villa encontraréis El Centro de Divulgación do Queixo e do Mel, que tiene por objetivo dar a conocer y promocionar el Queso de Arzúa-Ulloa y la Miel de Galicia. A lo largo del recorrido de la visita descubriréis de dónde proceden estos productos, cuáles son sus características y su importancia en el medioambiente, sociedad y cultura gallegas. El centro organiza degustaciones, talleres y charlas, entre otras actividades.

A 10 km de Arzúa, en Portodemouros,  se encuentra el museo viviente de la miel O Enredo do Abelleiro, la visita a este lugar es muy recomendable para conocer el mundo de las abejas de cerca, sobre todo si vais con niños. Este pintoresco museo ofrece actividades para toda la familia, explicaciones técnicas, talleres de cera y la posibilidad de degustar y comprar sus productos. Os recomendamos coger un taxi entre varias personas para desplazaros a este punto,   ya que os saldrá mucho más económico y sin duda es una experiencia que no podéis perderos.

Como es fácil de deducir, por aquí también abunda el patrimonio religioso, levantado para ofrecer cobijo a los peregrinos. Desafortunadamente, del convento que los frailes agustinos fundaron en el siglo XVI ya solo queda en pie la capilla de la Magdalena, que actualmente sirve de sala de exposiciones y conferencias.

La etapa: Arzúa – O Pedrouzo

 

Comenzamos la etapa por  rúa do Carme, una bonita calle empedrada rodeada de soportales de casas antiguas y bien conservadas. Esta etapa es un poco más suave que las anteriores, subidas y bajadas entre pequeñas aldeas, riachuelos y bosques de eucaliptos, cada vez más presentes a medida que nos acercamos a la capital gallega. Caminaréis por pistas bien cuidadas, con el terreno llano y cómodo, y encontraréis abundancia de bares, tiendas y lugares donde descansar.

Tras 11 km de etapa, pasando antes por el caserío de Pregontoño y las pequeñas aldeas de Burres, Ferreiros y Boavista, llegaréis a Salceda y a una de las paradas más importantes de todo el Camino de Santiago,  A Casa Verde, situada junto a la transitada N-547.  Es posiblemente uno de los locales con más personalidad y encanto que os encontréis en el viaje. Os aconsejamos dejar a un lado las prisas y los agobios, disfrutar del ambiente y el buen rollo que transmite Sonia, observad cada rincón, probad sus espectaculares bocadillos y no intentéis resistiros a los chupitos de hierbas o licor café. Nadie sale de ahí sin probarlos. Pero cuidado, que A Casa Verde atrapa.

A partir de Salceda la carretera es la referencia, ya que el Camino va serpenteando con ella, pasa por los caseríos de Ras y Brea para llegar al alto de Santa Irene y descender a la pequeña aldea del mismo nombre. A una media hora más de camino llegaréis al final de etapa, O Pedrouzo.

O PEDROUZO

 

El pueblo de O Pedrouzo, capital del municipio de O Pino,  es vuestra última parada antes de llegar a Santiago de Compostela, a tan solo 20 km de terminar vuestra peregrinación.

Éste no es un lugar que destaque por su riqueza patrimonial o paisajística, a diferencia de otras localidades del Camino Francés. Tiene relevancia la iglesia de Santa Eulalia de Arca, próxima al casco urbano y que podéis visitar a pié. Se trata de una capilla neoclásica cuyo llamativo altar tiene forma de concha de vieira.

Nosotros os recomendamos que os toméis esta jornada de descanso, recargando pilas con una cervecita y una tapa en el Bar O Km19 que, alejado del tráfico y el bullicio de la calle principal, os ofrece un entorno muy agradable, con terraza a la sombra y música ambiente. Estáis a las puertas de Santiago, así que, simplemente disfrutad.

La etapa: O Pedrouzo – Santiago de Compostela

 

La mañana siguiente, tras haber tomado un buen desayuno en cualquiera de los muchos establecimientos hosteleros del pueblo, entre los cuales os recomendamos el Café Bar Che 4 que abre a las seis de la mañana, estaréis en condiciones de comenzar la que será vuestra última etapa.

Durante este tramo caminaréis entre prados y bosques de eucaliptos; tras 9 km llegaréis a Lavacolla, un punto emblemático cuyo nombre tiene origen en el hábito de los peregrinos de asearse y purificar sus cuerpos para entrar limpios en Compostela, antes de purificar allí su alma mediante los sacramentos, tradición recogida en el Códice Calixtino.

Otro lugar de gran simbolismo es el Monte do Gozo, desde donde podemos ver a lo lejos Santiago y las torres de la catedral. Su nombre se debe a la agradable sensación que nos llena al divisar desde lo alto la ciudad del Apóstol, cada vez más próxima. Aquí tenéis también un pequeño chiringuito donde podéis tomar un tentempié a media mañana contemplando las vistas.

A medida que comenzáis el descenso a la ciudad, os encontraréis un enorme complejo construido a finales de la década de los 80; su objetivo era el de alojar a los miles de peregrinos que llegaban a Santiago con todas las comodidades. Hoy en día está abandonado y caído en el olvido, visible en la gran cantidad de maleza que lo rodea.

Recientemente han rehabilitado la zona con la construcción de dos piscinas gratuitas abiertas al público donde, si os apetece y el tiempo os acompaña, podéis daros un baño y relajaros en las tumbonas que ofrece.

Ya solo os queda por completar el tramo urbano que os dejará en la majestuosa Plaza del Obradoiro, a las puertas de la Catedral. Compostela os espera, con su casco histórico Patrimonio de la Humanidad y sus calles llenas de secretos y misticismo.