Caldas de Reis, en el Camino de Santiago, destaca por su patrimonio histórico, aguas termales y paisajes naturales, ofreciendo un descanso perfecto para los peregrinos.
Poco después de despedirte de Arcade, disfrutarás de uno de los escenarios más icónicos de todo el Camino Portugués, Ponte Sampaio. Se trata de un colosal puente de piedra que salva el río Verdugo y en el que se libró, durante la Guerra de la Independencia, una batalla que supuso la retirada de las tropas francesas en Galicia. Tras cruzar el puente pedalearás dejando atrás pazos, hórreos y cruceiros y pequeñas aldeas hasta llegar a Pontevedra, donde puedes hacer la primera parada del día.
Tras cruzar el río Lérez, el camino abandona Pontevedra y te conduce hasta el observatorio de las Marismas de Alba, un gran humedal 80 hectáreas que alberga cientos de especies vegetales y 123 especies de aves. La ruta circula por carreteras en las que confluyen multitud de cruces de caminos y pasos a nivel, por lo que deberás extremar la precaución. Una vez llegues a Briallos, te recomendamos desviarte medio kilómetro para visitar las Cascadas del Barosa, un paraje natural de belleza extraordinaria, con un hermoso salto de sesenta metros y catorce molinos dispuestos a lo largo de las cascadas.
Ya en tu fin de etapa, Caldas de Reis, el agua sigue siendo la protagonista al tratarse de una de las villas termales de mayor referencia en Galicia.