Información
La etapa final es corta, unos 5 km, pero tiene la carga emocional más grande de todo el Camino. Más que una etapa, es un paseo triunfal. Los chicos y chicas caminan sin mochilas, avanzando juntos por las calles históricas de Santiago de Compostela mientras sienten cómo cada paso simboliza todo lo vivido.
La llegada a la Praza do Obradoiro es inolvidable: música tradicional de gaita, foto oficial frente a la Catedral y un estallido de abrazos, orgullo y emoción compartida. Un momento que queda para siempre.
Después, gestionamos la Compostela, el certificado que reconoce su Camino. La tarde continúa con tiempo libre supervisado: souvenirs, helados, paseos por el casco histórico y la alegría de haber llegado a la meta.