Misterio de Óbanos

En esta ocasión narraremos la historia del misterio de Óbanos, se trata de una obra teatral que fue declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional por lo que se recuerda y celebra todos los años en el mes de julio, de sábado a sábado, en la semana del día de Santiago en la localidad de Óbanos (Navarra).

Ver PRECIOS Camino Santiago

Leyenda del misterio de Óbanos

Esta leyenda empieza hablando de una chica llamada Felicia, hija de los duques de Aquitania. En una ocasión escuchó un trovador hablar de la tumba del Apóstol Santiago y de la peregrinación que tanta gente realizaba para llegar hasta donde se encontraba.

Felicia era de muy buena familia, nunca le faltaba de nada y vivía prácticamente una vida de noble y por lo visto el único trabajo que realizaba eran las labores típicas de una mujer de tal clase social en la Edad Media; dedicándose a leer poemas, componer canciones y coser durante gran parte del día.

Lo que escuchó de aquel trovador despertó su curiosidad y empezó a planificar su viaje para comenzar su peregrinación, a pesar de que su padre y su hermano Guillén no aprobaban el hecho de que iniciara esta aventura. Sus ganas de realizar la peregrinación y dejar atrás la vida de lujos y comodidades eran superiores a la opinión de su familia.

 

 

 

 

Haciendo caso omiso a las advertencias de su familia de los peligros que se iba a encontrar a lo largo del camino emprendió el viaje junto a su séquito dirección Compostela, y lo que se encontró no fue peligro, sino un camino lleno de miseria, pobreza y enfermedad.

Tras llegar a Santiago y visitar la tumba del apóstol decidió quedarse allí para ayudar a los más necesitados, lo que cambiaría por completo su manera de entender la vida y la haría apreciar mucho más las pequeñas cosas. Felicia se quedó en el Caserío de Amocain, en el valle de Egües, cerca de Pamplona, dedicándose al cuidado de las tierras, animales y demás labores del caserío.

Pasó el tiempo, y su hermano Guillén, viendo que no regresaba, decidió ir a buscarla, y pregunto pueblo por pueblo hasta encontrarla en aquel caserío, donde intentó convencerla de que volviera al castillo, para seguir con la vida de noble. Le insistió en que no abandonara su futuro ya que se arrepentiría toda su vida, pero a pesar de todo no logró convencerla.

Guillén, triste y al mismo tiempo enfurecido por la decisión de su hermana, se enfureció de tal manera que fuera de control la mató de un corte certero en el cuello. Al darse cuenta de lo que había hecho y arrepentido del asesinato de su hermana, puso rumbo a Santiago para buscar perdón por el pecado mortal.

Trasladaron el cuerpo sin vida al caserío de Amocain donde la enterraron llenos de ira y dolor. Todos quedaron incrédulos cuando al paso de unos días brotó una hermosa flor del sepulcro, y al abrir el ataúd se percataron de que había brotado de la herida mortal que le causo la espada de su hermano, convirtiéndose en un suceso milagroso y santo.

Los vecinos de Amocain fabricaron un arca de roble para el cuerpo de Felicia. Lo depositaron con su cuerpo dentro en el interior de la iglesia, pero al día siguiente apareció en medio del campo. Quisieron levantar el arca para volverla a depositarlo de nuevo en la iglesia pero les fue imposible.

El arca pesaba muchísimo por lo que el cura ordenó que fueran unas mulas las encargadas de trasportar el cuerpo de Felicia hasta donde ellas pararan. Pero por alguna razón cuando las mulas se encontraban en el lugar, el féretro se volvió mucho más ligero y pudieron cargarlo.

Las mulas empezaron a caminar hasta detenerse en Labiano, un municipio en el valle de Aranguren, al lado de la iglesia de San Pablo, hoy día conocida como la de San Pablo y San Felicia, donde se encuentra enterrado el cuerpo de la hija del duque de Aquitania.

Guillén, después de regresar de Santiago, tomó la decisión de quedarse de ermitaño en la ermita dedicada a Santa María en Arnotegui, ubicada en el cerro próximo al pueblo de Óbanos y dedicó toda su vida a los peregrinos y a las obras de caridad, además fue proclamado santo por el pueblo tras su muerte.

Esperamos que os haya gustado esta pequeña historia tanto como a nosotros, estamos deseando de conocer más leyendas sobre el camino, por lo que si conocéis alguna no dudéis en utilizar en cajón de comentarios.

 

Seguro que también te interesará:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *