La plaza del Obradoiro, kilómetro 0 del Camino de Santiago, esconde tras su imponente fachada barroca esta joya románica: el Pórtico de la Gloria. Obra cumbre del románico europeo, la portada oeste original de la catedral ha sido testigo de la entrada de peregrinos durante más de ocho siglos. Aunque posteriormente protegida por la actual fachada, esto no impidió su paulatino deterioro: humedades, suciedad e intervenciones poco apropiadas deslucían la portada. Desgranemos qué es, en qué consistió su restauración y cómo se presenta el futuro.

Conociendo el Pórtico de la Gloria

 El Pórtico de la Gloria
El Pórtico, estructura compuesta por tres arcos, era el acceso oeste original. Así fue desde su finalización en 1188 hasta la construcción de la actual fachada del Obradoiro en el siglo XVIII, imagen más conocida de la catedral (y las monedas de céntimo) y símbolo de la finalización del Camino de Santiago

La obra del Maestro Mateo (popularmente conocido por su representación en la parte trasera del Pórtico como “santo de los croques”) representa, con fines didácticos y doctrinales, la Salvación. En la parte inferior, monstruos y fieras, nos recuerdan el destino de aquellos que viven al margen de la fe, mientras que los arcos laterales representan el Antiguo y Nuevo Testamento (izquierdo) y el Juicio Final (derecho).

El gran arco central, presidido por Santiago Apóstol, muestra el Árbol de Jesé (genealogía de Cristo), los Evangelistas, justos y ángeles, sobre los que se hayan diestramente representados los ancianos del Apocalipsis. Todos conversan mientras preparan sus instrumentos para anunciar la Gloria.
La protección de esta compleja y magnífica obra no impidió que el tiempo, las humedades y sucesivas intervenciones la deteriorasen, provocando su cierre para proceder a su restauración. Así pasó casi diez años, durante los cuales las obras integrales de limpieza de la catedral de Santiago impidieron al peregrino disfrutar del Pórtico de la Gloria.

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