Todo peregrino conoce las bondades del Camino de Santiago, y una de ellas no es otra que la región donde confluyen todas las rutas, la verde y generosa Galicia. Si has hecho el camino o si has estado haciendo turismo por Galicia, estarás de acuerdo en que sus paisajes, costas, monumentos y gastronomía son excepcionales. Además, los gallegos somos muy festivos, y nos encanta celebrar todo con alegría, fiesta, música y mucha comida. El frío de la Navidad no nos para, y queremos presentarte cómo celebramos estas fiestas en nuestra “terra galega”: a continuación, algunas tradiciones gallegas en Navidad.

El bueno del Apalpador

Es el protagonista de la Navidad, y muy querido por los niños. Sí, has adivinado, se trata de un Papá Noel gallego, o si quieres un Rey Mago, pues este personaje siempre deja algo a los niños de regalo durante las fechas navideñas. Así, este tradicional carbonero se dedica a visitar las casas de los niños mientras éstos duermen, les palpa la barriga (de ahí el nombre) para saber si están bien alimentados y antes de marcharse, como regalo, les deja un puñado de castañas.

Presente en toda Galicia, de entre todas estas tradiciones de Navidad, es la que tiene más arraigo en las zonas montañosas de interior, como por ejemplo las montañas de los Ancares o las de O Courel, entre Lugo y Ourense, en la parte más oriental de Galicia; de hecho, en la Tierra de Trives se le conoce como “Pandigueiro”. Se le reconoce por su barba marrón, su boina, su vestimenta abrigada y su saco y bastón, y tiene personajes similares en otras regiones de España: el Olentzero vasco, el Tió catalán o el Esteru cántabro.

El Apalpador

Belenes vivos

Una tradición, aunque no es exclusiva de Galicia, es la del montaje de belenes, si bien es verdad que en Galicia gustan mucho y los hay muy bonitos. Esta tradición la encontramos tanto en hogares como en lugares públicos y centros de culto. Hay algunos municipios que destacan por sus belenes animados, considerados incluso de interés turístico.

En Valga (Pontevedra), por ejemplo, tienen desde hace 25 años un Belén Artesanal en Movimiento, con más de 4.000 figuras entre las que podemos encontrar personajes famosos; en Begonte (Lugo), hay un veterano Belén Electrónico ya desde 1972, que además incluye escenas propias de la cultura de la comarca, la Terra Chá. A destacar también es el Belén de la Orden Tercera de San Francisco, en Ferrol (A Coruña), donde nace el Camino de Santiago Inglés: con más de 70 años de historia, su creador, el desaparecido Alfredo Martín, regaló a los ferrolanos este Belén animado manualmente, cuyos “muevefiguras” tienen que ensayar cada año, y hacen las delicias de los niños y mayores.

Belen Animado

Gastronomía: no sólo del mar vive el gallego

Sí, es cierto, en nuestras mesas navideñas hay mucho marisco y pescado, pero no sólo aprovechamos el mar. En Villalba, donde pasa el Camino de Santiago del Norte, la tradición del capón es muy famosa, y con la feria que se celebra allí se da inicio a la Navidad. Por otro lado, durante mucho tiempo estuvo vigente guardar una vigilia antes de Navidad, en la que no se podía comer carne, por lo que se aprovechó la huerta y el pescado de fácil conservación, creándose así un plato estrella, el bacalao con coliflor. Por supuesto, hoy en día los cocidos, laconadas y demás está a la orden del día, sobre todo para recuperarse de fiestas como la Nochevieja; destaca, en este sentido, un plato tan común en todas las rutas del Camino de Santiago, que no es otro que el caldo gallego, un clásico de todo peregrino en Galicia y que resucita a los muertos.

Las “panxoliñas” o los villancicos gallegos

Las “panxoliñas” tienen semejanza a los villancicos españoles, pues son canciones que se cantan en Navidad. No obstante, el villancico tiene un componente litúrgico del que carece la “panxoliña”, de carácter más popular y que se canta ante los belenes de las casas o los públicos. Hay subgéneros, por así decirlo, como los “Nadais”, cantados el 25 de diciembre, los Cantos de Año Nuevo, los Aguinaldos, los Cantos de Reyes y la propia Tonada del Apalpador, que es la siguiente (traducida al castellano):

Vete corriendo mi niñito,

vete ahora a la camita.

Que va a venir el Apalpador

a palparte la barriguita.

Ya llegó el día grande,

día de nuestro Señor.

Ya llegó el gran día,

y vendrá el Apalpador.

Mañana es día de

que habrá una gran nevada,

y vendrá el Apalpador

con un cesto de castañas.

Por aquel talud,

ya viene alumbrando,

el señor Apalpador

para daros el aguinaldo.

El tizón y el “lume novo”, el solsticio de invierno

Como te contábamos en este artículo, la navidad es una fiesta de origen pagano (romano) adaptada al Cristianismo, y que celebra básicamente el solsticio de invierno. En Galicia, al igual que en otras partes de España y Europa, aún se celebra la Navidad a través de elementos culturales ancestrales referentes al solsticio. Nos referimos al tizón o cepo de Navidad, un viejo tronco de madera que se prendía y se dejaba encendido unos días, simbolizando el tránsito de lo viejo a lo nuevo, lo pasado y lo que ha de llegar. El fuego se mantenía a veces hasta el Año Nuevo, o bien se encendía algunos días, o incluso se utilizaba para los días de tormentas. En el caso del “lume novo”, esta es una de estas tradiciones grupales de Navidad en la que los vecinos, como si de la noche de San Juan se tratase, encendían un fuego vertical para guiar las almas de los seres queridos que ya no están.

Un gaitero tocando en O Lume Novo

Santos Inocentes

Como decíamos, los gallegos somos muy “festeiros” y bromistas, y como en el resto de España celebramos también la fiesta de los Santos Inocentes el 28 de diciembre. Incluso, en algunos lugares se celebraba después de la Misa del Gallo del 24 de diciembre o incluso el día de San Esteban, el 26 de diciembre.

La Galicia navideña

Como ves, en Galicia tenemos mucho acervo cultural y muchas ganas de celebrar. Si pasas estas fiestas en nuestra tierra las podrás disfrutar a tope, y si encima estás haciendo el Camino de Santiago, serán un complemento genial a tu peregrinación.

¡”Bo Nadal”, o feliz Navidad!